QNX: ¿hay esperanza para BlackBerry?

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El software para vehículos conectados de BlackBerry es usado por Apple y por muchos fabricantes de coches. ¿Encontrará ahí la firma su salvación?

BlackBerry es una compañía a la que le va mal y nadie se atreve a decir lo contrario. Pasó de ser la reina de los smartphones, sinónimo de calidad e innovación en el mundo móvil, a ser enterrada por la avalancha de compañías que se lanzaron a redefinir cómo debía ser un teléfono inteligente. Y no, no se parecía demasiado a una Blackberry, que poco a poco fue siendo relegada a hombres de negocios y adolescentes que la querían por BBM. Después, ya ni ellos querían el teléfono de la firma canadiense, una empresa condenada al desastre que llegó a estar a punto de ser vendida por trozos el año pasado.

Y si bien nadie duda que BlackBerry sigue teniendo las cosas muy difíciles, desde hace un par de meses hay quien cree que no todo está perdido. Atribuyen el cambio de tendencia y rumbo a John Chen, el nuevo CEO que tomó las riendas de BlackBerry en noviembre y que ha logrado que, por lo menos en bolsa, se vuelva a confiar en el fabricante de móviles, cuyas acciones han aumentado casi un 50% de valor en los últimos tres meses. Pero parte de esta recuperación se debe a una estrategia que comenzó en 2010.

Quizá fuese una simple casualidad, quizá una apuesta a largo plazo, pero lo cierto es que en 2010 Blackberry tomó una decisión que está empezando a dar sus frutos: se hizo con QNX, una compañía canadiense de software conocida sobre todo por sus sistemas operativos para coches. En 2010 los coches conectados eran solo una idea que parecía lejana, pero en 2014 ya todo el mundo sabe que es una realidad que estará presente en todos los vehículos nuevos. Y QNX, es decir, Blackberry, está bastante bien posicionado.

El usuario nunca lo notará, porque QNX es un sistema muy flexible y cuya interfaz puede adaptarse a muchos sistemas operativos móviles, pero lo cierto es que en la actualidad tiene una cuota de mercado de más del 50%. Lo utiliza Apple para su Carplay y está presente en, según estimaciones de BlackBerry, unos 30 millones de vehículos que ya están en las carreteras. Además, desde hace un par de semanas se rumorea que Ford estaría pensando abandonar Microsoft y adoptar QNX para su sistema de infotainment. Ford lo ha desmentido, pero no ha cerrado puertas.

Solo con los coches no basta

Esas son las buenas noticias. Las malas son el resto: a no ser que John Chen tenga entre sus planes convertir a BlackBerry en una firma cuyo negocio central sea el del software para vehículos, todavía queda mucho por hacer para salir del pozo. La firma canadiense sigue confiando en uno de sus pilares, el de la seguridad, y sigue teniendo al Gobierno estadounidense de su parte. La mayor parte de las instituciones utilizan dispositivos de la firma y el propio Obama es conocido por su relación fiel con su Blackberry. “No se me permite tener un iPhone por razones de seguridad”, afirmó en alguna ocasión.

BlackBerry juega también a largo plazo con su estrategia para BBM, su app de mensajería instantánea, que está ya disponible también en dispositivos con iOS y Android, y llegará a Windows Phone este verano. Eso sí, conviene recordar también que la división de BBM, de momento, genera pérdidas, aunque John Chen confía en que al abrir el espectro de clientes potenciales a los que llegar este problema desaparezca.

Otra de las ideas de BlackBerry es unirse a Nokia en su intento de buscar la salvación en los mercados emergentes, donde todavía les va bastante bien. Tienen el 23% de cuota en Sudáfrica (y hace un año estaban en el 18%), el 40% en Nigeria, y la intención del 29% de los encuestados africanos por World Wide Worx diciendo que planean que su próximo teléfono sea una BlackBerry. No obstante, las ventas de BlackBerry en el continente africano han caído un 50% en los últimos 18 meses, por lo que no está muy claro que sea aquí donde vayan a encontrar la salvación.

Lo que sí está claro es que 2014 va a ser un año muy interesante para seguir los pasos de la compañía. Con una estrategia dividida en cuatro pilares (dispositivos, QNX, BBM y seguridad, según el propio Chen), habrá que ver si los canadienses consiguen levantar cabeza o si esa lucecilla que se ve al final del túnel es solo un espejismo que se apagará en pocos meses y acaba como muchos llevan años augurando: con el final de BlackBerry.

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