Rampazos viejunos: el bastón de un millón de voltios

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Si hay alguien en la sala que esté deseando llegar a viejo para jubilarse, no tener que madrugar, tener la hipoteca ya pagada y poder dedicarse a dar bastonazos a los mastuerzos de los jovenzuelos impertinentes… que se venga a este banco que es donde da el sol.

Identificamos los bastones (“la gallá”) con la tercera edad, a la que muchos llegaremos con achaques que nos impedirán desenvolvernos con idéntica soltura a la actual y necesitar de la siempre inestimable ayuda de un bastón. Bueno, también puede molar convertirse en un tullido sabihondo, repelente y mordaz como House y convertir el bastón en un elemento que nos identifique.Pero ¿cómo mejorar un bastón? Haciendo que produzca descargas eléctricas de un millón de voltios.

Te metiste con el cojo equivocado, joven. ¿Deseas saber más?

Un bastón bien utilizado da miedo… mucho miedo. Pero si además te pega rampazos de un millón de voltios la cosa adquiere tintes de película de las que luego hacen secuelas en 3D.

El bastón que podéis admirar en la fotografía de arriba del todo no es una simple ayuda para transitar garbosamente en las facetas más peatonales de nuestra vida sino que presenta en su extremo inferior una sección capaz de descargar todo el poder de la electricidad, que también hace pupa.

Además en la empuñadura tiene una linterna LED por si se hace de noche en tu persecución a los malandrines que te roban el periódico o por si prefieres madrugar para coger sitio junto a la valla de la obra. ─Antonio Rentero [BUDK]

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