Resbalón del canon en el Senado

Movilidad

En una de las maniobras políticas más esperpénticas que se pueden observar cada cierto tiempo, los intereses particulares vuelven a primar sobre los generales.

Una vez más la política vuelve a dejar boquiabiertos a todos los que, con ánimo imparcial, le echan un vistazo. En el día de hoy, el canon por el cual la Sociedad General de Autores cobraba a todo ciudadano que quisiera comprar un CD virgen, se queda pendiente de un hilo. Una proposición del PP para retirarlo ha obtenido, sorprendentemente, una victoria por la diferencia de un voto, que procede del PSOE.

La casualidad (o intencionalidad) del hecho encierra varias paradojas. En primer lugar que esta propuesta prospere con el apoyo de un Partido Popular, que posibilitó la implantación de dicho canon, causa, como poco, estupor. Que un error del senador socialista haya propiciado esta medida pone la guinda al cúmulo de hipocresías y despropósitos que supone dicho canon.

Hay cientos de páginas en Internet en las que se ilustra la injusticia de tal canon, la desproporción de la medida, lo ridículo de su adopción? La SGAE, como lobby que es, presiona en silencio los resortes políticos para obtener más gravámenes (subvenciones travestidas para el stablishment cultural) que recaen sobre cada CD.

¿Cuáles han sido los efectos del canon? Los mejores resultados de la historia de la SGAE, la aparición de contrabando de CDs y DVDs, el incremento de la piratería organizada, el aumento de precios para el consumidor corriente y moliente, la depauperación de la imagen de los artistas,?

Se dice en periodismo que para saber quiénes son los culpables de cualquier suceso, simplemente hay que observar quién sale ganando con él. Quien tenga ojos que vea.

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