Se acabó el "tienes algo de comida entre los dientes"

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Una cita romántica, una entrevista de trabajo, una fotografía después de una cena con los amigos que termina colgada en el Facebook… cuántas cosas puede echar a perder unos restos de comida en los dientes.

Pero más importante aún, tu salud. Porque el típico “paluego” que se queda en las paletas pues al final alguien te lo ve y tiene compasión y te lo dice, con discreción o cachondeo, tú te lo quitas con la servilleta y aquí no pasa nada. Pero el problema real viene con los pequeños restos que quedan alojados en los recónditos lugares de tu cavidad bucal, rincones que pese a tenerlos tan cerca no conoces, nunca has visto. Claro, que antes no sabías que existía la Cámara Inalámbrica Bucal. Y aún hay más.

Para los dentistas, para los curiosos, para los preocupados por su higiene dental, para quienes quieren conocerse a sí mismos bien a fondo… para todos, parafraseando aquel legendario anuncio de refresco de cola con resonancias argentinas… o el más cercano homenaje murciano a la cerveza local.

La cuestión es que hay una multitud de posibles usuarios de este espía dental inalámbrico (por no derivar hacia otros posibles usos) que cumple una función no ya tanto de satisfacer curiosidades sino que ayuda a localizar ese pequeño resquicio donde hay unas formaciones de sarro a las que no llegas bien pero que ya amenazan con hacer competencia a las cuevas de Nerja.

Con la misma forma que un cepillo de dientes recargable pero conectado además por radiofrecuencia a 2.4 GHz con una estación base en su extremo tiene una mini cámara de 1.3 megapíxels con su propia iluminación para que no se te escape detalle. Las imágenes captadas por el “cepillo” se transmiten a la estación base que puedes conectar a un televisor mediante A/V o a un ordenador a través del puerto USB para ver usar así esos dispositivos como monitor.

Y no acaba en la boca toda la diversión (como dijo Josefina a Napoleón), porque ya puestos además de para control higiénico oral puedes por fin verte la nuca o controlar ese punto de la espalda al que no llegas a rascarte, por no entrar en temas de los que se sufren en silencio. ─Antonio Rentero [Chinavasion]

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