Se acabó lo de esconder los cables

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Todos estamos de acuerdo en que esas marañas de cables que suele haber en entornos tecnológicos son tremendamente antiestéticas.

Da igual que hablemos de ordenadores, home cinema, instrumentos musicales… la tecnología significa alimentación eléctrica y trasvase de datos, y aunque se van imponiendo las tecnologías inalámbricas con el WiFi y la recarga por inducción aún es más que evidente la presencia de cables por todas partes. Las soluciones convencionales pasan por tratar de esconderlos o agruparlos para que al menos no parezca que tenemos un pulpo cibernético acechándonos, pero hay quien ha dado con otra solución: integrar los cables en la decoración. Y aún hay más.

Una serie de pequeños accesorios que se fijan a un cable pueden convertir este en una pieza decorativa, casi artística, y que si nos lo curramos puede incluso contar una historia.

Es lo que podemos tener en nuestros cables si les aplicamos algo semejante a lo que sucede con este perteneciente a un adaptador, que si bien es cierto que decorativamente (y esto ya va en gustos) tiene su gracia desde luego olvídate de poder llevártelo de viaje en un bolsillo pequeño de la mochila. No se puede tener todo: decoración o portabillidad. ─Antonio Rentero [iida]

 

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