¿Se han hecho amigos Apple y Microsoft?

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La presencia de Kirk Koenigsbauer, de la división de Office en Microsoft, en el evento de Apple dejó a muchos boquiabiertos. Pero tiene explicación.

Este miércoles, durante el evento de Apple en el que se presentaron los nuevos iPhone 6S, la nueva versión de la Apple TV y el nuevo iPad Pro, ocurrió algo mucho más sorprendente. Una de las demostraciones de software, que normalmente hacen ejecutivos de Cupertino o gente de pequeñas startus, fue realizada por Kirk Koenigsbauer. ¿Quién? El vicepresidente corporativo de la división de Office. Sí, un ejecutivo de Microsoft se pasó por el evento para mostrar lo bien que funcionaba el nuevo Pencil de Apple con el iPad Pro. ¿Es el fin del mundo?

Más que una señal del apocalipsis o de la congelación del infierno (de eso hablaba la gente en Twitter), se trata de ejemplo más claro de que tanto Apple como Microsoft han pasado página y cambiado de era. Las acusaciones de continuismo que muchas veces se hacen a los sucesores de CEOs icónicos no pueden ser dirigidas a Tim Cook y Satya Nadella. En la era de los Steves (Jobs y Ballmer) esto nunca habría pasado. Apple nunca habría invitado a la gente de Redmond que, por otra parte, nunca habría aceptado parsarse por ahí.

¿Cuáles son las estrategias que desembocaron en la situación vivida el miércoles? Por un lado, en Apple llevan ya un tiempo -desde que tomó las riendas Tim Cook -queriendo atraer a los clientes de empresa y no solo a los de consumo personal en los que se centraba Jobs. El segmento profesional fue siempre de Microsoft, por lo que para Cupertino tenía sentido invitar a alguien de la compañía rival para mostrar lo bien que funciona Office en el iPad Pro. Sin Office nunca podrían llegar a ese mercado y la presencia de alguien de Redmond hace que todo parezca más serio.

Pero ¿por qué Microsoft aceptó pasarse por ahí? Al fin y al cabo, el iPad Pro no deja de ser demasiado parecido al Surface, y con la demo de Koenigsbauer parecían estar diciendo a los clientes profesionales que no hacía falta hacerse con su tableta, que con un iPad podrán hacerlo todo bien. Satya Nadella, no obstante, no opina lo mismo.

La era Nadella: paz y colaboración

El paso de Satya Nadella por Microsoft será recordado como el de los años en los que Redmond intentó cambiar de imagen, objetivo que parece haber estado presente desde que asumió el puesto de CEO: hacer que Microsoft deje de ser esa compañía gris y empresarial, poco atractiva y desde luego nada cool. Se cargaron algunos de sus productos con peor prensa (Hotmail y Explorer), se lanzaron a crear productos de colores, y para que no todo fuese un cambio puramente cosmético, decidieron abrirse al mundo.

Esta nueva estrategia de apertura es la responsable de cosas como que la actualización a Windows 10 sea gratuita o el paso de Office a servicio por suscripción. También es la razón de que su software ahora funcione perfectamente en los productos de compañías rivales, haciendo que las apps de la suite de Office para iOS, por ejemplo, sean mejores que las que se ofrecen a lo propios usuarios de Windows.

¿Y qué pasa con Surface y con los smartphones Lumia? Está claro que en Microsoft ahora mismo interesa más el software que el hardware y son conscientes también de que es el lugar en el que tienen más posibilidades de triunfar. Convencer a los usuarios de que compren tablets o smartphones marca Microsoft y con Windows como sistema operativo está siendo complicado, pero el dominio de Office continúa: centrarse en garantizar que estas apps estén disponibles en todos los entornos y funcionen bien, logrando que los usuarios se suscriban puede ser más rentable.

La guerra entre Apple y Microsoft parece haber terminado, al menos de momento. Las razones no son precisamente altruistas y desinteresadas, pero si la paz significa que ambas pueden ver crecer su mercado, ¿para qué seguir arrastrando las malas costumbres de la era “I’m a Mac, I’m a PC”?

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