Sergey Brin o cómo convertir las Google Glasses en algo normal

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El cofundador de Google e impulsor de Project Glass es el usuario más entusiasta de las futuristas gafas, dejándose ver a menudo con ellas puestas. Una sencilla estrategia de marketing para normalizarlas.

Unos meses después del lanzamiento de Google+ empezaron a surgir las noticias que decían que los usuarios de la red social no entraban nunca. Y había un ejemplo que dejaba claro lo poco popular que era el sitio: Larry Page, CEO de Google, llevaba varios meses sin actualizar su perfil. A Sergey Brin nunca podrán decirle lo mismo sobre su proyecto más cuidado y querido, el de las Google Glasses: las lleva siempre puestas.

Los avistamientos de Sergey Brin con las gafas de la compañía empezaron ya allá por abril del año pasado, cuando apareció con ellas en un evento benéfico. Desde entonces ha sido un no parar, especialmente en los últimos meses: Sergey Brin ha sido visto con las Google Glasses en el metro de Nueva York (lo que hizo a muchos preguntarse si el metro es la rutina de Brin o si ese día se paseó por él con las gafas precisamente esperando a que alguien lo reconociese), en pasarelas de moda y hasta en la gala de los Oscars el pasado fin de semana.

El mensaje de Brin es claro: las Google Glasses son como un smartphone, algo para llevar siempre encima, ya sea en tu rutina diaria o en eventos de etiqueta. Además, Sergey Brin no es la única persona que ya tiene sus gafas: algunos empleados de Google ya tienen en su posesión también su par y poco a poco la firma está empezando a vender algunos ejemplares a un número muy limitado de usuarios. ¿El objetivo? Que las Google Glasses empiecen a verse como algo normal.

Una pieza de tecnología que se lleva en la cara

El reto de Google con sus gafas, una vez superadas todas las dificultades técnicas, es el de atraer al usuario. Y un gadget como las Google Glasses no son un dispositivo cualquiera: no se puede guardar en el bolso como un smartphone o tapar con la manga de la camisa como un reloj. Están en la cara, de forma constante y visible para todo el mundo. No cualquier usuario se atreverá a llevarlas si estas son recibidas con las miradas de reojo del resto de la gente.

En Google parecen ser bastante conscientes de esta dificultad extra, para lo que, además de intentar tener a gente por las calles con las gafas, se han lanzado también al mundo de la moda. No es casualidad que, tras la presentación oficial de Project Glass en el I/O del año pasado (con los paracaidistas), el siguiente lugar en el que se vieron fuera la semana de la moda de Nueva York o que muchos de los modelos utilizados en los anuncios y prototipos sean un poco hipsters: de ahí pasará al mainstream.

¿Logrará Google que con toda esta campaña de marketing a varios niveles, que supone que se irá intensificando con el tiempo, hacer que sus gafas dejen de ser algo raro? La clave posiblemente no esté en todas las veces que se vea a Sergey Brin con ellas puestas o en lo normales y modernos que parezcan sus modelos. La clave estará en si se empiezan a ver por la calle o no. El reto de Google es grande. Eso sí, el hype ya lo han creado.

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