Sol 1 – iPhone 0 [Veredicto: la cosa está que arde]

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Se cuenta del gran Arquímedes que salió a la calle desnudo gritando “Eureka” (lo encontré) cuando al fin se le ocurrió cómo averiguar si una corona estaba hecha de oro o de plomo a base de pesar el agua desalojada al sumergirla en un recipiente lleno de agua.

Como esto se le ocurrió en medio de un baño y le causó tan grande emoción simplemente le salió del cuerpo echar a correr celebrando la ocurrencia sin parar a ponerse una toalla que le cubriera el ídem. Del agua al fuego, también cuentan del más grande matemático de la antigüedad que fue capaz de hacer arder a distancia las naves que asediaban Siracusa mediente espejos que reflejaban y amplificaban la luz solar.

La civilización avanza que es una barbaridad, y lo que hace 23 siglos servía para quemar barcos de guerra enemigos hoy sirve para quemar… un iPhone. ¿Deseas saber más?

Al final terminaréis pensando que le tenemos manía a los chismes con una manzanica blanca dibujada por algún lado, pero no, nosotros nos limitamos a recoger la información que pulula por Internet, y con los calores del estío parece que a algunos el sol les da en la azotea desprotegida de toldo y se les ocurren ideas dignas de antiguos matemáticos griegos.

Esta tarde vamos a enseñaros como emplear un horno solar casero, con una lente de ampliación que aunque debe ir de fábula para calentar el agua o preparar unas costillas churruscaditas la mar de ricas, en su lugar alguien ha preferido colocar bajo el rayo de sol amplificado un iPhone que, además, vemos que está encendido y funcionando.

Poco más de 3 segundos se necesitan para que la pantalla empiece a llamear. El resto tampoco dura mucho más tiempo. Advertimos que las imágenes pueden herir la sensibilidad de los incondicionales habituales. Y por supuesto, no hagáis esto en casa, chicos.

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