Startups y emprendimiento en los BRICS: II) Brasil

Empresas

Brasil es la principal economía de Latinoamérica y uno de los grandes ecosistemas de startups de la región. Presentamos una mirada a su panorama emprendedor y a las oportunidades para los inversores.

Nuestro segundo reportaje sobre startups y emprendimiento en los BRICS mira a la principal economía suramericana: Brasil. Aunque este país está viviendo actualmente una desaceleración de su economía, continúa siendo el país latinoamericano con mayor PIB (2,35 billones de dólares en 2014) y uno de los tres únicos países de la región que forma parte del G-20.

La estabilidad política de Brasil, las fuertes inversiones en infraestructuras, con motivo del pasado Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, y su valor estratégico en el mapa comercial de Latinoamérica –integra el Mercosur y el Pacto Andino-, convierten a esta nación en el gran mercado emergente del Cono Sur.

Las oportunidades de negocio del país tienen mucho que ver con la modernización. Un área en el que Brasil tiene mucho trabajo. La falta de innovación es una de las grandes carencias de la economía brasileña y, a pesar de que el 60% de toda la inversión en I+D de Latinoamérica tiene por destino a Brasil, el país ocupa el puesto 64 de las 142 naciones analizadas en el Índice Mundial de Innovación de 2013, en parte debido a la falta de familiaridad con términos científicos de los brasileños.

Un problema que intenta paliar la Ley Nacional de Innovación, con tres elementos fundamentales: incentivos a la participación de universidades e institutos de investigación en el proceso de innovación; promoción de la innovación dentro de las empresas privadas y fomento de las asociaciones entre universidades, institutos de investigación y empresas.

Asimismo, el Plan Brasil Mayor, que arrancó en 2011, da a la innovación un papel central. La Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (ENCTI) busca cerrar la brecha tecnológica con las economías desarrolladas, apoyar el liderazgo del país en áreas de la economía del conocimiento que aprovechan la riqueza natural brasileña y consolidar la internacionalización del sistema nacional de investigación. A este respecto, la ENCTI ha apostado por las TIC entre los programas prioritarios para impulsar la economía brasileña.

Otro elemento de innovación importante es la creación de un centenar de parques tecnológicos, en los que se agrupan instituciones educativas, incubadoras de empresas, centros de investigación, laboratorios y grandes empresas. Parques como el Porto Digital en Recife, el Parque Tecnológico do Rio (en Río de Janeiro), el Sapiens Parque de Florianópolis, el Parque Tecnológico de São José dos Campos o el Tecnopuc de Porto Alegre ya están empezando a dar resultados como enlaces entre la investigación científica y la generación de negocio.

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Panorama del emprendimiento

El emprendimiento en Brasil está creciendo desde 2011, según el último informe Global Entrepeneurship Monitor. La tasa total de empresarios en 2014 fue del 34,5%, un 2% más que el año anterior. En los últimos tres años, el aumento del número de empresarios en el país fue de casi 10 puntos porcentuales.

La tasa de primeros empresarios en 2014 fue del 17,2%, similar a la de 2013. En este aspecto se observa una fuerte influencia de los nuevos emprendedores (el 13,8%), que ha seguido un crecimiento constante de un punto porcentual desde 2012. En total, hay 45 millones de emprendedores en Brasil, una cifra importante si hablamos de una nación de 200 millones de habitantes. De ese total, la mitad son nuevos emprendedores.

En el emprendimiento inicial se observa una equiparación entre hombres y mujeres, frente a la tradicional masculinización del tejido empresarial brasileño. Las personas de entre 25 y 34 años son más activas en términos de actividad emprendedora. La mayoría de emprendedores tiene estudios primarios o secundarios (el 52% y el 38,3%, respectivamente).

Las investigaciones del GEM indican que la mayoría de los proyectos emprendedores en Brasil aún poseen baja compatibilidad con entornos más competitivos, sin embargo, se apunta a una mejora gracias a la novedad del producto, la tecnología y la competencia. De cara a la internacionalización, sólo el 7,4% de las nuevas empresas tienen clientes en el exterior.

Por sectores, el energético domina la actividad económica en Brasil, con gran importancia del automotriz, agroalimentario, farmacéutico, infraestructuras, medioambiental, textil y tecnológico.

Por regiones, la región Nordeste de Brasil es la que tiene mayor presencia emprendedora, con una tasa del 36,4%. Le sigue la región Sur, con un 35,1%. Las regiones del Sureste, Centro-Oeste y Norte se encuentran por debajo de la media nacional (33,6%, 33% y 32,6%, respectivamente).

Entre las entidades que apoyan a los emprendedores, cabe mencionar el SEBRAE (Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas), una entidad privada sin ánimo de lucro cuya misión es promover la competitividad y el desarrollo sostenible de los emprendimientos de menor tamaño. El SEBRAE funciona también como una agencia de desarrollo, promoviendo un entorno más productivo y competitivo, la educación y la cultura emprendedora, así como políticas públicas que faciliten el acceso de mercados, al crédito y a la tecnología. También es destacable el programa Empretec para el desarrollo del comportamiento emprendedor y la identificación de nuevas oportunidades de negocio.

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Ecosistema de startups

Brasil es uno de los países latinoamericanos, junto a Chile y México, con un ecosistema de startups más potente. Desde la década de los 90, está apostando por la industria innovadora y los servicios tecnológicos para cimentar su desarrollo, y eso se nota.

El país posee una gama bastante completa de instrumentos de apoyo a la creación de startups, con mecanismos que acompañan su desarrollo desde la creación hasta la expansión. Es de reseñar la creciente intervención de los Estados y las ciudades en el apoyo a este tipo de empresas, así como los ya citados parques tecnológicos.

El programa gubernamental de apoyo a las startups se llama Start-Up Brasil. Se trata de un programa nacional de aceleración de startups creado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI) y que colabora con las aceleradoras para dar apoyo a las nuevas empresas de base tecnológica. Start-Up Brasil es parte de TI Maior, el Programa Estratégico de Software y Servicios de TI del Gobierno federal. El programa, con una duración de un año, lanza dos rondas semestrales en cada edición.

Brasil es también el país latinoamericano que presenta el abanico de instrumentos de financiación más completo, tanto en capital semilla como en ángeles inversores y capital de riesgo. Estos dos últimos aportan el 23% de la financiación a las nuevas empresas innovadoras en Brasil.

Sin embargo, el estudio Startup América Latina del Centro de Desarrollo de la OCDE critica la pervivencia de barreras importantes para las startups. El marco regulatorio, las infraestructuras –acceso a Internet y a espacios físicos para la incubación de proyectos innovadores, principalmente- y una baja propensión al emprendimiento en una parte de la ciudadanía representan dificultan aún que las nuevas empresas se conviertan en una fuente relevante de crecimiento para el país.

El gran centro de las startups brasileñas es São Paulo, sede de aceleradoras como Wayra y 500 Startups y considerado el 12º ecosistema de startups del mundo por la firma de evaluación Compass. Minas Gerais, en el interior, y Río de Janeiro, en el sureste, son los otros dos polos clave.

La lista de startups brasileñas más interesantes incluye la consolidada Easy Taxi, nacida en Río en 2011 y que ya es una de las apps para pedir taxi más descargadas del mundo; la plataforma turística Hotel Urbano; Evobooks, premiada como la mejor startup de 2014 por el MCTI; el Google Analytics del ganado Bovcontrol; la plataforma jurídica JusBrasil, o la comunidad de lectores Skoob.

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Oportunidades para inversores españoles

Las empresas con sede en Brasil tienen el mismo trato independientemente del origen del capital, esto es, un inversor español en Brasil tendrá las mismas oportunidades que un inversor local. Solo hay ciertas restricciones en sectores estratégicos como el aeroespacial o la energía nuclear, lo que resulta de especial interés para las empresas españolas.

Como contraparte, los altos tipos impositivos, más propios de países desarrollados que de un país emergente, junto con la complejidad y la fragmentación del sistema fiscal brasileño, reducen los incentivos para la inversión exterior, en la actualidad por debajo de otros mercados emergentes. Sin embargo, el Gobierno federal está haciendo esfuerzos para reducir la carga fiscal.

Por sectores, las infraestructuras, la energía y la industria automovilística son los motores de la inversión en el país. Pero no se debe infravalorar el potencial del mercado de bienes de consumo en una nación donde la clase media ha pasado de representar el 38% de la población en 2002 al 57% en 2014, según datos del Ministerio de Finanzas. Estos millones de nuevos consumidores que acceden por primera vez al sistema financiero, compran viviendas y automóviles, viajan y adquieren bienes de consumo son una gran oportunidad para los inversores extranjeros.

Centrándonos en la tecnología, Brasil es el tercer mercado mundial de ordenadores personales y el cuarto mayor mercado del mundo en teléfonos móviles, automóviles y televisores. Empresas tecnológicas españolas como Amper, Afina, Entelgy, Formont, Hispasat, Ibertech, Ibermática, Indra o Thales, llevan años implantadas en el país.

El fomento de la inversión extranjera en Brasil se realiza a varios niveles, debido a la estructura federal del país. Entre los principales organismos de apoyo a la inversión encontramos la Agencia de Promoción de Exportaciones e Inversiones (APEX) y la Red Nacional de Informaciones sobre Inversión (RENAI).

En cuanto a los incentivos a la inversión, hay incentivos federales de dos tipos: financiación en condiciones más ventajosas, concedida por los bancos públicos de desarrollo, y un tratamiento fiscal más favorable, con reducciones de tipos impositivos, deducciones, exenciones y créditos fiscales. Las empresas que se establecen en zonas económicas especiales como la Zona Franca de Manaos cuentan además con una serie de incentivos fiscales.

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