Teatro reducido para dos

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Está claro, lo minimalista está de moda. Si el otro día traíamos un cubículo individual y, además pequeño, hoy presentamos un teatro donde solo caben dos personas: un espectador y un actor. Más detalles, tras el salto.

La idea le surgió a su autor de los espacios pequeños que existían hasta ahora, esencialmente confesionarios y lugares para ver espectáculos de adultos. El autor pensó en su proyecto como una forma de intercambio de ideas uno a uno (por ejemplo, para un debate o una entrevista) debido a la cercanía poco convencional que proporciona este espacio. Sin embargo, sería interesante plantear que el actor no pueda ver al espectador (o sea, que haya un espejo similar al de las ruedas de reconocimiento de la policía) pues si al espectador no le gusta lo que ve (en el caso de que sea una interpretación individual, claro), por lo menos podría aprovechar el precio de la entrada echándose una cabezadita. [Theatre for One via BLDGBLOG] — Fco. José Cañizares.

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