Tras esta fachada de cristal con pinta de discoteca se oculta una casa

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Puede que sea una venganza por el solar tan estrecho que le dejaron para edificar esta casa o simplemente sean ganas de llamar la atención, pero está claro que los arquitectos Bassam El-Okeily y Karla Menten se han quedado a gusto con esta fachada discreta donde las haya. Detalles, fotos e impresiones tras vuestro querido salto.

La casa tiene poco más de 5 metros de ancho, de ahí que se llame narrow house y cuenta con 3 plantas, la primera sirve de entrada, menos mal, plaza de garaje y oficina, la segunda es la zona habitable y una biblioteca, mientras que la tercera es el estudio donde la mujer del cliente trabaja como artista.

La fachada está recubierta de cristal, lo que tiene que ser un poco agobiante, y además cuenta con un sistema de iluminación que permite mostrar varios colores por la noche. A pesar de que los dos balcones con los que cuenta no son especialmente grandes, gracias a una inteligente disposición geométrica interior la casa entera se ilumina naturalmente con la luz que llega a sus ventanas.

Lo mejor de esta fachada a lo discoteca ochentera es que no pega absolutamente nada con el resto de la calle. La casa se encuentra en la localidad de Bilzen, una pequeña ciudad al este de Bélgica donde la mayoría son pequeñas casitas antiguas.

Tiene que resultarle especialmente agradable a sus vecinos el que la fachada esté continuamente encendida por la noche, aunque me pregunto como demonios consiguen mantener limpio el cristal en verano cuando deber ser un imán para los insectos y la gente con hombreras excesivamente grandes. Sea como sea en el enlace al final podéis ver muchas fotos de esta curiosa casa.— Dani Burón [Designboom]

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