Tu éxito ligando depende del uso que haces de los pronombres

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¿Quieres tener más éxito en tus conquistas con el sexo opuesto? Pues más vale que empieces a dejar de decir tanto YO y comiences a emplear más el TÚ. Voz suave, ritmo de conversación tranquilo, preferiblemente baja una o dos octavas tu tono habitual, no des la paliza con sus problemas en el trabajo, sé algo misterioso… y deja de hablar de ti para empezar a interesarte pr tu interlocutor. Son las conclusiones del estudio de un psicólogo especialista en programación neurolinguística (PNL) que ha analizado las relaciones entre el lenguaje que emplean las parejas y la evolución de su relación.

El secreto son los pronombres. Decimos demasiados YO y muy pocos TÚ.

En esencia es el resumen del estudio que ha realizado James Pennbeaker, de la Universidad de Texas en Austin, centrado en la manera en la que el trabajo modela las interacciones personales. En especial en lo que se refiere a las citas con fines de ligoteo. En concreto ha estado analizando lo que sucede durante las citas exprés, esas en las que se dispone de apenas unos minutos para comunicarse con otra persona en turnos sucesivos.

Determinadas palabras, fundamentalmente pronombres, preposiciones y artículos, pueden establecer lazos entre dos personas, haciéndoles atractivo al interlocutor, cuando más similares son entre ambos.

Pennbeaker ha podido comprobar que estadísticamente aumentan las probabilidades de una exitosa cita posterior tras este tipo de encuentros cuanto mayor era la semejanza entre el tipo de lenguaje que ambos emplean, la métrica con la que se comunican.

Lo curioso del caso no es que esto obedezca a un patrón de atracción por alguien que emplea un lenguaje similar sino que tiene que ver con una evolución en el modo de hablar en función de las circunstancias. Así las parejas fuertes pueden usar con mayor frecuencia el pronombre personal de primera persona mientras que las parejas generosas emplearán más la segunda persona, lo que causa un efecto de atracción en el interlocutor.

Si estás planeando modificar de manera artificial y forzada tu vocabulario para la siguiente conversación en la que trates de conquistar a alguien más vale que te ofrezcamos otro resultado del estudio de Pennbeaker: las alteraciones en el lenguaje son tan sutiles que resulta materialmente imposible cambiarlas a propósito a menos que anteriormente se haya operado una modificación en el tipo de personalidad.

No podrás ajustar tu lenguaje a la hora del ligoteo si antes no has cambiado tú. Eso dice el experto. Se siente. ─[NPR / Imagen: Goodluz/Shutterstock]

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