Un hombre dentro de un cubículo dentro de un loft dentro de un almacén… pero mola

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La palabra “cubículo” ha tenido muy mala suerte.

Asociada casi indefectiblemente a un espacio agobiante, escueto y sinónimo de explotación laboral, despersonalización y reclusión oficinística, no se ha permitido que pudiese asociarse a relax, disfrute del tiempo de ocio y buen gusto decorativo.

Ha tenido que llegar Liu Ming, profesor de feng shui en Oakland (California) para demostrarnos que un cubículo puede resultar acogedor, cálido, relajante y hasta bonito. De hecho Ming pasa mucho tiempo dentro de ese cubículo que tiene en medio de su loft, situado en un almacén (suena fatal, pero mira en las fotos qué pinta tan chula tiene) porque al parecer es el cúlmen del feng shui. Y aún hay más.

Construido en madera, sobre cuatro ruedas que permiten trasladarlo por el interior del espacioso loft, este cubículo se encuentra en armonía con el entorno en toda las situaciones imaginables y dada su condición de movilidad gracias a sus ruedas puede orientarse según la función que se vaya a realizar en su interior: creativa, de descanso… incluso puede servir como lámpara si bajas sus cortinas y dejas las luces interiores encendidas.

Se puede desmontar por si te molesta para dar una fiesta, te cansas de él o te mudas de domicilio. Desde luego necesitas un espacio amplio y de techo alto para disponer de este cubículo feng shui, ya que en la parte superior se encuentra la zona para tomar el te y realizar meditación. ─Antonio Rentero [The New York Times]

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