Venezuela y Cuba: emprender más allá de los tópicos

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El panorama emprendedor de Venezuela es uno de los más avanzados de los países en desarrollo. En Cuba, el número de emprendedores se ha duplicado en 4 años.

A la hora de hablar de otros países, se tiende muchas veces a sustituir la información y el conocimiento por el tópico, tanto positivo como negativo. Peligrosa práctica cuando de lo que se trata es de decidir poner en marcha un proyecto emprendedor. Por ello dedicamos este reportaje a la realidad del emprendimiento en Venezuela y Cuba, dos países desconocidos en muchos aspectos a pesar del enorme flujo de información que circula sobre ellos.

Lo primero es hacernos una idea del sistema económico que funciona en Venezuela y en Cuba, que no es ni mucho menos el mismo en ambos países. Aunque en muchas ocasiones, sobre todo desde Europa, se los define como “comunistas”, la realidad dista mucho de esa descripción, sobre todo en Venezuela.

El país presidido por Nicolás Maduro posee una economía de mercado. Aunque el Estado participa en la economía, especialmente en los sectores estratégicos –petróleo, energía y transporte-, la iniciativa privada es la más común en los sectores de comunicaciones, actividad financiera y seguros, construcción e industria.

Aunque el panorama emprendedor de Venezuela es poco conocido, es uno de los más avanzados de los países en vías de desarrollo. El Global Entrepreneurship Monitor (GEM) de 2012 situaba a Venezuela  en el puesto 11 de las 54 economías analizadas, con un 15,4% de la población dedicado a emprender en nuevas iniciativas. El 83,1% de los venezolanos cree que emprender es una buena opción profesional.

En julio del año pasado, la Asamblea Nacional aprobó el Anteproyecto de Ley de Emprendimiento, que preveía  la creación del Instituto Nacional de Emprendimiento. Asimismo, existen diversos organismos estatales que trabajan para asentar el emprendimiento, como el Instituto Nacional de Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria (Inapymi) y el Fondo Nacional de Garantías Recíprocas para la Pequeña y Mediana Empresa (Fonpyme).

La situación en Cuba es diferente. Desde 1959, el país caribeño se articula en torno a a una economía socialista, en la que el Estado –no los trabajadores- es el dueño de los medios de producción y determina la asignación de recursos. No obstante, en los últimos años el Gobierno cubano ha abierto ligeramente la economía al capital privado para adelgazar la estructura pública y aumentar la eficacia de la industria nacional.

La iniciativa liberalizadora tomada por Raúl Castro en 2010 fue seguida un año después por la decisión de permitir a los pequeños negocios solicitar a los bancos del país préstamos en moneda nacional. Desde entonces, el número de emprendedores se ha duplicado, superando los 440.000, un 8% de la fuerza laboral del país.

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