Análisis del N97: dos semanas de tórrida intensidad (vídeo incluido)

Empresas

He vivido dos semanas intensas con el N97. No es que fueran intensas por él, pero ha estado conmigo todo el tiempo; lo devolví ayer y ya he empezado a echarlo de menos. Aquello del “ordenador móvil” que comentaban los de Nokia cuando presentaron el dispositivo el pasado diciembre es quizá excesivo. Pero, prescindiendo de las etiquetas propias del marketing, el N97 es un bicho excelente. Todos los detalles, después del salto.

Empezaremos por lo malo o, como dicen por ahí, lo menos bueno, porque somos perversos. El N97 no incorpora acelerómetro; no es ni mucho menos lo más importante de un smartphone, pero se echa de menos en la visualización de imágenes, por ejemplo. Y, aunque su pantalla es táctil y resistiva, no es multitáctil, lo que también se echa de menos.

Estos son lo dos detalles que menos me han gustado, porque los demás, contra los que en principio estaba peor predispuesto, no han resultado nada mal. Por ejemplo, el procesador que, ¡oh funesto destino finlandés!, no es más que un ARM 11 de 434 MHz cuando ya hay otros bichos que corren a 800, en la práctica no resulta nada mal. No me daba tiempo a encenderme un piti en los mínimos tiempos de carga. Aunque quizá eso se deba a que fumo tabaco de liar.

Me ha encantado el teclado. Por lo visto, la gente se quejaba ya de algunos detalles sin haberlo probado, como la reducida y descolocada barra espaciadora, pero te acostumbras a ellos a toda velocidad. Y eso que el modelo prestado venía con el teclado internacional, no el español, y había que hacer extrañas operaciones para caracteres de uso corriente. Escribir con el móvil es fácil y cómodo y, por cierto, incluye la posibilidad de copiar y pegar.

Volviendo a la pantalla, sus 3,5 pulgadas, con una resolución VGA de 640×480 a 30 fps, ofrecen un buen rendimiento con vídeos y muestra imágenes nítidas y de buen colorido. La cámara posee un sensor de 5 megapíxeles, tan bien acompañados por una lente Carl Zeiss Tessar que me han encantado sus resultados. Os incluyo aquí una pequeña galería de imágenes (todas ellas reducidas para entrar aquí) con algunas de las fotos que he tomado con el móvil (el arco iris, por cierto, está fotografiado desde un autobús en movimiento).

La batería de 1500 mAh se supone que dura un buen puñado de horas en espera y en conversación, pero cuando nos prestaron el móvil alguien dijo: “¿pero alguien utilizar un móvil para hablar?” Es una exageración, pero desde luego un smartphone se utiliza para tantas otras cosas que esos tiempos ya no son una referencia. Digamos que el móvil aguanta 24 horas de uso intensivo antes de sufrir un shock anafiláctico. Aunque desde que empieza a avisar todavía aguanta un buen trecho.

Los 32 Gbytes de memoria interna, ampliables a 48 con tarjeta microSD, señalan la “voluntad multimedia” que Nokia otorga al dispositivo. Y más con detalles como la salida de televisión o los acuerdos alcanzados para poder ver la TDT con el dispositivo. Así que el móvil tiene un punto lúdico, aunque al mismo tiempo está preparado para hacer labores de oficina cuando estamos de viaje.

Excelente interfaz, buen acompañamiento (GPS, 3G y Wi-Fi, Bluetooth estéreo 2.0, soporte de flash y RSS, salida de televisión, brújula digital, etc.), un diseño sólido (Aida… ¿es el momento para confesar que se me cayó una vez al suelo?) y un amplio abanico de servicios para completar la baraja. Es un poco conservador en algunos detalles y le faltará un respaldo de los desarrolladores tan amplio como el que tiene el iPhone, pero es un bicho impresionante.

Los planes de las operadoras para este tipo de dispositivos han mejorado mucho con el tiempo (de hecho, los del N97 pueden parecer hasta convenientes), aunque personalmente me siguen pareciendo un saqueo. Desde luego, el “ordenador móvil” merece mucho la pena, aunque tú verás si te compensa gastarte los 599 euros que cuesta liberado. — Rafa M. Claudín

Read also :
Autor: rmcdf
Leer la biografía del autor  Ocultar la biografía del autor