Barack Obama, la solución a todos los problemas, hasta el de frigidez

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El gusto por el nuevo Presidente de los Estados Unidos puede llegar hasta límites insospechables. Esto es lo primero que he pensado cuando hasta mi dirección de e-mail del trabajo ha llegado un correo (ni idea de por qué a mí) con este par de juguetes cuya mejor carta de presentación, sin duda, es ésta:

El gusto por el nuevo Presidente de los Estados Unidos puede llegar hasta límites insospechables. Esto es lo primero que he pensado cuando hasta mi dirección de e-mail del trabajo ha llegado un correo (ni idea de por qué a mí) con este par de juguetes cuya mejor carta de presentación, sin duda, es ésta: “Con el consolador de Obama el cambio de sensaciones es posible y gritarás mas que nunca aquello de… ¡Sí, Podemos!”. Como comprobamos vienen acompañados de todo lujo de detalles: sonrisa triunfal, traje y corbata, posibilidad de seleccionar el azul demócrata o el dorado presidencial y, como no podía faltar, su propio “despacho” oval. Tan sólo le falta la dichosa Blackberry. Su precio, 65 euros cada uno (Incógnita con tono preocupado del redactor: ¿Sacarán también modelos con políticos españoles? Uys, qué grima). — Alberto Payo [Sextoymio]

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