El extraño caso de la conspiración de los semáforos en Italia

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La tecnología no es una frontera límite para la picaresca; al contrario, es un instrumento muy útil. Aunque la conspiración de los semáforos en Italia es un caso aparte. Stefano Arrighetti, el ingeniero a cargo de la programación del sistema T-Redspeed, utilizado para controlar los semáforos de toda Italia, ha sido acusado manipular el sistema (reduciendo el tiempo de las luces ámbar), para pillar a más motoristas saltándose los semáforos. Y no sólo él: hay más de cien acusados en lo que es ya toda una conspiración, con figuras públicas, funcionarios gubernamentales y policías implicados. Lo curioso es que cualquiera que haya estado en Italia sabe que no hace falta esforzarse mucho para cazar vehículos cometiendo las más extravagantes infracciones de tráfico. Ah, mi madre patria y sus extraños casos de corrupción. Más detalles después del salto.

El sistema T-Redspeed utiliza tres cámaras estratégicamente situadas en las intersecciones para capturar una imagen 3D inequívoca del momento en que se saltan un semáforo en rojo y de los infractores, que reciben una multa automática de 150 euros. La policía (la no implicada) empezó a sospechar por el dramático incremento de las multas por esta causa: 1.439 en los últimos dos meses.

Después de indagar un poco descubrieron que 300 municipios y 7 compañías de toda Italia se estaban repartiendo los beneficios de dichas multas. Arrighetti, en estos momentos bajo arresto domiciliario, esgrime la vieja excusa del genio al que el mundo envidia. Parece broma, como el resto de la noticia, pero no lo es. Son las palabras literales de sus abogados, es decir, “genio al que el mundo envidia”.

Es para partirse de risa, si no fuera porque 1.439 multas a 150 euros dan unos pingües beneficios de 215.850 euros en sólo dos meses. Sólo con que se hayan embolsado la mitad, ya es un pastón. — Rafa M. Claudín [Ars Technica]

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Autor: rmcdf