El monitor portátil de Toshiba es bueno, bonito y barato

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Si hay algo que define este nuevo monitor portátil de Toshiba es su utilidad y un precio bastante atractivo. Puede que no tenga un tamaño descomunal ni una resolución apabullante, pero el hecho de que tanto la señal de vídeo como la alimentación sea por USB lo hace algo realmente genial.

Y es que a pesar de sus 14 pulgadas, que para algunos pueden ser un poco escasas y para otros lo justo para poder transportarlo con facilidad, y una resolución de 1366×768 que tampoco es que sea para tirar cohetes, lo que realmente destaca de este monitor es que está muy bien pensado para llevártelo contigo.

Cuenta con un uso doble del USB tanto para vídeo y corriente, lo que lo hace simple y sin necesidad de usar un montón de cables o tener que estar pegado a un enchufe, eso sí, para conseguir el máximo brillo necesitaremos conectarlo a la red eléctrica con su adaptador.

Su contraste es de 400:1 y su tiempo de respuesta de 16ms, con un brillo máximo de 220 cd/m2. Todo esto en un aparato de 1,27 kg y que además cuenta con una funda que sirve a su vez de apoyo regulable.

Todo esto por 200 dólares no está nada mal. La única pega es que parece ser que sólo es compatible con Windows, lo cual sería una pena, y que no sea táctil, que lo haría casi una compra obligada.

Aunque ahora que lo pienso, hay adaptadores USB para hacer un monitor táctil, y también baterías externas USB… Lo mismo a base de “injertos” USB a lo monstruo de Frankenstein sale el gadget definitivo.— Dani Burón [Toshiba]