La situación de la central nuclear de Daiichi parece no tener control

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Tras enviar 50 toneladas de agua  usando helicópteros ahora Japón trata de seguir enfriando los reactores enviando un equipo de 130 bomberos de Tokyo. A pesar de todo esto y de que los niveles de radiactividad hayan bajado, la incertidumbre sobre el estado de los reactores y sus refrigerantes han provocado que Japón haya elevado el nivel de la catástrofe a 5 según la escala INES.

La incapacidad para controlar la situación hace que ya suenen rumores de tomar soluciones más drásticas para evitar mayores riesgos para la población y evitar que la radiación se extienda.

Esto supondría tomar la decisión de enterrar la planta nuclear y dejar toda esperanza de poder recuperarla a su estado normal de funcionamiento, convirtiéndose de esta manera en una nueva Chernobyl.

Esperemos que esto no suceda y sigan con las labores de contención a la espera de una recuperación de la planta de manera activa y no como una tumba atómica que además debido a la peculiar geografía terminaría partiendo Honshu y prácticamente aislando al norte de Japón.

De momento toda la población a 20 km de la central ha sido evacuada y los que se encuentran entre 20 y 30 km de ella deben mantenerse refugiados en sus casas. Para más desgracia los destrozos del terremoto y el tsunami han dejado 6.539 muertos, 10.354 desaparecidos y cientos de miles de hogares sin luz ni agua.

Lo más sorprendente es el civismo que está mostrando Japón al mundo y por el cual, a pesar de tener un gobierno que podría hacer las cosas mucho mejor y una corrupción encubierta que posiblemente ha agravado el problema, todos deberíamos tomar ejemplo de como una sociedad en la que los ciudadanos pueden velar por el bienestar de todos en lugar del egoísmo individual.— Dani Burón [ElPaís]

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