Qué hacer si el satélite de la NASA te cae encima

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Mientras se aclara si lo que sucedió ayer en Buenos Aires está o no relacionado con el satélite UARS que cayó desde su órbita podemos repasar qué hacer en estos casos si efectivamente en nuestro jardín termina aterrizando un objeto procedente del espacio y construído por la mano del hombre terrestre.

Porque si lo que aterriza es una nave alienígena eso ya es motivo de otro artículo al que le dedicaremos espacio otro día. Y aún hay más.

Hasta el momento, y a falta de confirmar que efectivamente en Buenos Aires haya caído parte del satélite UARS, no son muchos los casos en los que alguno de los numerosos ingenios que el hombre ha puesto en órbita haya regresado a casa produciendo daños materiales, mucho menos personales.

Los casos más conocidos son la supuesta pieza del Skylab que acabó con una vaca en Nueva Zelanda en 1979 o más recientemente (2003) cuando el trasbordador espacial Columbia regresaba de una misión y se desintegró, esparciendo sus restos por varios estados.

En el caso del UARS se estimó que los 6.000 kilos de peso quedarían reducidos a 26 fragmentos que sumarían un total de menos de 600 kilos, el mayor de ellos de unos 150 kilos. Si alguno de estos fragmentos terminase en tu jardín seguiría siendo propiedad del Gobierno de los Estados Unidos así que no podrías disponer de él, ni podrías quedártelo ni podrías venderlo. De hecho en el mencionado accidente del Columbia se paralizaron todas las ventas y subastas de piezas procedentes del mismo. Se daba además la circunstancia de que la catástrofe estaba bajo investigación así que todos esos restos eran consideradas pruebas y debían ponerse a disposición de las autoridades.

Cuando algunas piezas del Skylab cayeron en Australia en 1979 la NASA no las reclamó y los afortunados que encontraron alguna se las quedaron, pero en aquella época no existía Ebay.

Precisamente por esa titularidad de los restos procedentes de la caída de un artefacto aeroespacial los daños que ocasionen, tanto personales como materiales, pueden reclamarse al titular de los mismos, en este caso la NASA. Todo ello gracias a la legislación internacional, que desde 1972 regula esta materia desde la Convención de Responasbilidad Internacional por Daños Causados por Objetos Espaciales.

Cuando la NASA firmó la adhesión a dichas disposiciones se comprometió a responder  de los daños que pudiesen causar sus artefactos y compensar los daños en tierra o de aparatos en vuelo que resultasen alcanzados.

Los posibles daños alcanzan a los de cualquier naturaleza: personales, materiales, que afecten a la salud, a individuos, empresas… La compensación económica se calculará según los principios legales internacionales de justicia y equidad siempre que la petición se presente antes de transcurrir un año desde el impacto o el descubrimiento del daño. ─[Gizmag / Space]

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