Se acabaron las contraseñas: tu ojo es tu password

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Carole Bouquet le decía a Roger Moore aquello de “sólo para tus ojos” en la película homónima de la saga James Bond.

Y quizá en no mucho tiempo sean nuestros ojos quienes nos franquéen el uso y acceso de dispositivos varios. Ya no habrá que memorizar contraseñas, PINs, passwords, ni siquiera la última moda, los trazos sobre una trama de puntos en la pantalla táctil de los terminales. Bastará una miradita, un guiño tal vez, y las barreras caerán ante nosotros como un madurito interesante ante el guiño pícaro de una jovencita de buen ver. Y aún hay más.

Cada vez se hace más frecuente que los medios informen de una brecha de seguridad que pone al descubierto las contraseñas de miles de usuarios de algún sistema.

En ocasiones tiene que ver con un servicio de correo electrónico o con una red de ocio, pero lo cierto es que una vez que se dispone del nombre de usuario y la contraseña en un servicio se puede tener acceso a otros servicios del mismo usuario pues son muchos los que utilizan la misma clave de acceso en distintos servicios: el email, las redes sociales, la cuenta bancaria online…

Aunque hay múltiples trucos para usar contraseñas largas que no olvidemos y además que sean diferentes para cada servicio, finalmente todo parece indicar que la mayor seguridad vendría del uso de medidas de reconocimiento e identificación biométrica.

Ya existen portátiles y otros dispositivos que incorporan un lector de huella dactilar. Hay quien aboga por aplicaciones que aprovechen la presencia de cámaras fotográficas en móviles, netbooks y otros dispositivos para efectuar un escaner de retina. Una contraseña se puede averiguar o incluso conseguir, pero resulta algo más complicado llevarse el ojo de alguien… bueno, mejor no demos ideas que luego terminamos como Tom Cruise persiguiendo sus propios ojos que huyen cuesta abajo tras haber tenido que cambiárselos. ─[Imagen: Jesús Díaz]

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