Sharky, el infusor que cambiará tu forma de ver el té

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Charan. Charan. Charan charan, charan charan, charan charan. Cada vez que meto un dorito en salsa pasa por mi mente la escena de Clerks que homenajea Tiburón, más que la propia Tiburón. Por cierto que, con mi versión de la melodía de la peli, ya os podréis imaginar lo bien que interpreto el himno nacional.

Charan. Charan. Charan charan, charan charan, charan charan. Cada vez que meto un dorito en salsa pasa por mi mente la escena de Clerks que homenajea Tiburón, más que la propia Tiburón. Por cierto que, con mi versión de la melodía de la peli, ya os podréis imaginar lo bien que interpreto el himno nacional. Este concepto de infusor parece un homenaje del homenaje, con el añadido sangriento (según el tipo de té) de las hojas de té tiñendo el agua. Es cierto que mientras unos disfrutarían más de su té a mayor gloria de Spielberg (o de Kevin Smith), los más impresionables no se atreverían a acercar sus labios a la taza. No sé si el concepto tiene futuro (les preguntaré a mis expertos amigos del Tea Shop de Santiago de Compostela), pero a mí me encanta. — Rafa M. Claudín [Boing Boing Gadgets]

Autor: rmcdf