Shellshock Nam'67

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Turismo selvático al más puro estilo americano.

La guerra de Vietnam, además de una de las espinas clavadas en el trasero del recuerdo colectivo norteamericano, ha sido el tema sobre el que han girado gran cantidad de películas y videojuegos. Shellsock Nam67 nos sumerge en pleno apogeo de la guerra de los Estados Unidos en dicho país asiático, y nos pone en la piel de un soldado novato que tendrá que vivir su propio infierno para salir con vida de él.

Parece ser que los desarrolladores de este juego tenían las cosas claras, y así lo han plasmado en el juego: Shellsock no requiere un coeficiente muy por encima del de un martillo pilón para ser jugado, es pura acción y requiere buenas dosis de reflejos rápidos y sangre fría. Misión tras misión nos tendremos que enfrentar a oleadas de charlies que querrán hacerse un chaleco con nuestro pellejo, y para ello contaremos con el importante arsenal que tendremos a nuestra disposición en la base, además de la posibilidad de usar el armamento enemigo una vez lo suelten amablemente (tras haber sido debidamente tiroteados, por supuesto). Así, podremos utilizar subfusiles, rifles, ametralladoras, rifles de francotirador, granadas, etc.

El entorno será quizá nuestro mayor enemigo. Puede que seamos muy certeros y rápidos con el mando de nuestra PS2 y hagamos espantosas estadísticas de bajas en el ejército enemigo, pero la misma selva, con su densidad y capacidad innata para albergar emboscadas, será la que nos mantenga en tensión.

Otro tema con el que tendremos que lidiar de vez en cuando es el de las trampas: a charlie le encanta sembrar los caminos con regalitos, por lo que tendremos que andarnos con ojo si no queremos terminar siendo forraje para los animales carroñeros locales. Si conseguimos ver las trampas (lo que en realidad no es tan difícil si se anda uno con un poco de cuidado), dispondremos de la oportunidad de desactivarla, resolviendo un pequeño juego de habilidad a base de movimientos predeterminados y tiempos límite.

No siento las piernas El aspecto gráfico es quizá uno de los puntos flojos del juego. Si bien el resultado final es correcto, los modelos y texturas utilizadas tanto en los personajes como en los decorados resultan más bien mediocres. Esto es especialmente destacable en el tema de visibilidad, ya que la calidad de los gráficos hará que los tiroteos a cierta distancia resulten bastante complicados. El sonido sin embargo está muy conseguido, tanto en el campo de los tiroteos como en las voces (muy bien traducidas al castellano por cierto) y los ruidillos varios que puedan escucharse tanto en los entornos selváticos como en poblados sospechosos y demás.

El control del personaje es algo que puede costar cierto trabajo al principio. Si bien en realidad no disponemos de excesiva cantidad de movimientos, algunos muy importantes si tenemos que tenerlos en cuenta: caminar agachado, arrastrarse por el suelo, echar carreritas y la perspectiva de apuntar son movimientos que tendremos que realizar de forma instintiva en cada momento si no queremos terminar cual queso gruyere.

En resumidas cuentas, Shellsock no es un juego que vaya a resultar especialmente novedoso, ni tampoco brillante, pero lo que si ofrece es mucha diversión durante una cantidad importante de tiempo. Diversión sin complicaciones.

Julio Canto

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