Startup: innovación como estilo de vida

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A pesar de que este tipo de negocios no necesitan de una gran financiación para generar enormes beneficios, en España no hay todavía una apuesta clara para invertir en ellos.

La innovación tecnológica alcanza su máximo grado cuando nos adentramos en el apasionante mundo de las startups, unas empresas que nacen de la creatividad y las ideas de los emprendedores y cuyo futuro es incierto a cada paso.

Una vez que deciden liberarse del yugo de las grandes empresas para las que trabajan y sacar adelante su propio proyecto como fruto de una pasión intensa por la tecnología, estos emprendedores/desarrolladores tienen por delante la difícil tarea de poner en marcha la fase de ejecución. Para lograrlo, además de pasar largas noches sin dormir desarrollando el producto y tener un poquito de suerte, será necesario encontrar lo más difícil: la financiación.

Según Carlos Blanco, fundador y CEO del grupo de inversión ITnet y miembro del comité de selección de los proyectos en Startup 2.0, “en España hay mucho talento, muchos creadores, buenos marketinianos y también ingenieros. El problema es la falta de inversores, sobre todo en los momentos iniciales cuando nada está claro y hay que arriesgar. Una vez que el proyecto tiene buena pinta y su facilidad de ejecución parece clara todo es más fácil. Quizá por esto, en España son muy pocos los emprendedores que han sido capaces de vender sus proyectos, aunque también es cierto que la situación está empezando a cambiar poco a poco, gracias a los esfuerzos que se están haciendo desde dentro de la propia industria para dinamizar el mercado”

Los casos de startups españolas que ya han triunfado como Panoramio, Atrápalo.com o Tractis, o la aparición de grupos de capital riesgo especializados en el sector como Digital Assets Deployment o el mencionado ITnet, pueden servir para que todos estos emprendedores, que se encuentran ahora frente a la inmensidad y la incertidumbre con su proyecto bajo el brazo, puedan afrontar el reto con algo más de esperanza y optimismo.

Para Eduardo Manchón, co-fundador de Panoramio, “lo más importante es tener ganas de crear un proyecto en el cual estés mejorando continuamente y lanzarse a hacerlo. Internet evoluciona muy rápido y no hay que dejar pasar la oportunidad de probar si la idea puede funcionar o no. Seguro que si se experimenta el suficiente número de veces se termina acertando”.

Muy sonado fue el caso de Panoramio, que el año pasado se convirtió en la primera empresa española comprada por Google. Al gigante de las búsquedas en Internet le llamó la atención desde el principio un proyecto que se estaba cocinando prácticamente solo, con una inversión de 70 euros al mes para pagar el servidor y dos personas que dedicaban sus ratos libres a supervisarlo, pero que desde el principio y ya desde lejos olía realmente bien, y ya sabemos el olfato que tienen los de Mountain View.

El sugestivo brebaje de Panoramio consistía en ofrecer la posibilidad a los usuarios de subir las fotografías que habían tomado de los distintos lugares del mundo e indicar la posición exacta en el mapa desde la cual se habían realizado. Desde luego, a primera vista, la aplicación no podía ser más apetitosa para un Google deseoso de apadrinar cualquier servicio complementario a su exitoso Google Maps.

Pero Eduardo Manchón y Joaquín Cuenca, los impulsores y el alma del proyecto, ya habían comenzado a trabajar con Google unos meses antes de que se produjese la compra. Necesitaban publicidad para poder financiar el site pero estaban teniendo problemas para atraer a los anunciantes, al no poder permitirse el contratar a un comercial que se hiciese cargo de este tema.

Manchón y Cuenca decidieron entonces comenzar a utilizar Adsense de Google en Panoramio, una solución que permite, con la introducción de un pequeño código en la página web, que sea Google quién se encargue de rastrearla y situar anuncios relevantes en función del contenido de la misma.

Tras comprobar que Panoramio iba a empezar a tener un crecimiento económico al mes del 20 al 30%, Manchón y Cuenca comenzaron a plantearse el dejar sus respectivos trabajos para dedicarse exclusivamente a su startup. Poco después Google llamó a su puerta y a partir de ahí todo cambió.

En estos momentos Panoramio es utilizado por miles de personas en todo el mundo y sus fotografías además de poder disfrutarse en Google Earth, ahora también pueden verse en Google Maps:

“Poco a poco estamos llevando a cabo de manera exitosa la integración y un detalle interesante es que desde hace un par de semanas las fotos de Panoramio se pueden ver también dentro de Google Maps. Así, cuando los usuarios hacen búsquedas de ciudades aparecen fotos de Panoramio que completan la información”, asegura Eduardo Manchón.

Las startups se distinguen por ser negocios de alta escalabilidad, que no necesitan de una gran inversión para generar enormes beneficios. Esto debería ser atractivo para que llegaran más inversores pero ocurre que el ecosistema español para la proliferación de estos negocios acaba de nacer y aún no está bien definido. Falta información y además de que los proyectos tienen pocas vías para darse a conocer, hay un desconocimiento de la tecnología y del sector tecnológico en general, que está finiquitando las posibilidades de muchos emprendedores y entorpeciendo el desarrollo de muchos proyectos innovadores.

En este sentido, Carlos Blanco apunta que “lo importante a la hora de un proyecto convenza a los posibles inversores es el propio emprendedor y no tanto la tecnología o la idea. Lo fundamental es que el inversor quede convencido de que el emprendedor tiene los conocimientos y es capaz de llevar a la práctica lo que está diciendo”.

Sin embargo, en muchas ocasiones el problema es que el inversor no entiende el proyecto y no confía en su posible éxito porque no conoce en profundidad el funcionamiento del mercado de Internet. Quizá cabría preguntarse en este punto, si es cierto que en España no hemos llegado a superar aún el miedo provocado tras la crisis de las puntocom. En cualquier caso, existen ciertos factores que están contribuyendo a la formación de dicho ecosistema y que deben ser tomados en cuenta por cualquiera que desee adentrarse en un proyecto de este tipo.

La semana pasada, sin ir más lejos, se celebró en Barcelona el evento Startup 2.0 2008, en el que se presentaron a concurso más de 300 proyectos de toda Europa y en el que los ganadores se llevaban como premio el ser promocionados a través de importantes canales como la web TechCrunch, un referente en la información sobre este tipo de negocios, o el portal MSN de Microsoft, uno de los más visitados de la Red.

Entre los 10 proyectos finalistas elegidos por un jurado en el que se encontraban emprendedores y expertos en Internet como Martín Varsavsky (Fon), Loic Le Meur (Seesmic) o Bernardo Hernández (Idealista.com), hubo tres starups españolas, Bubok, Planetaki y Wolpy, que demostraron que en nuestro país existen propuestas que pueden ayudar a que el sector tecnológico español dé el salto de calidad que necesita y que deben ser tenidas en cuenta por todos, tanto por los medios de comunicación como por los inversores y por los usuarios o consumidores finales.

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