TACT, el tatarabuelo de Match, OKCupid, Meetic y compañía

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Utilizar la tecnología para encontrar pareja no es algo que haya surgido recientemente gracias a Internet y las redes sociales de búsqueda de tu media naranja.

Servicios como Match, OKCupid, Meeting y demás tienen antecedentes tan lejanos como TACT, una compleja maquinaria de 1964 que servía para encontrar la pareja perfecta de los usuarios de este servicio. En su momento ocupaba toda una habitación, hoy día es posible que en tu móvil lleves potencia de sobra para hacer el mismo trabajo. Pero funcionaba. Y aún hay más.

Un cuestionario de 100 preguntas era cuanto te separaba de encontrar a tu pareja en 1964.

Bastaba con alimentar esa maquinaria que aparece en la foto con las tarjetas perforadas correspondientes a las respuestas del usuario y TACT emparejaba a los candidatos que tenían más aspectos en común.

TACT es el acrónimo en inglés de Test de Compatibilidad Técnico Automatizado y tenía como base máquinas proporcionadas por IBM de la serie 1400. Cada cliente pagaba 5$ y tenía que responder a preguntas tan curiosas como las siguientes:

No me gustan: 1.la gente afectada / 2.El control de natalidad / 3.Los extranjeros / 4.El amor libre / 5.Los homosexuales / 6.Los matrimonios interraciales.

Valores y filosofía de vida: Si tuviera la habilidad me gustaría realizar el trabajo de (elegir dos opciones): (1) Schweitzer. (2) Einstein. (3) Picasso.

Había cuestiones orientadas a cada sexo, como la que preguntaba a los hombres los peinados que preferían en una mujer o la que preguntaba a las mujeres si preferirían encontrar a su hombre ideal cortando leña en un campamento, pintando un oleo en un estudio o en un garaje con un motopico. Como detalle final, los resultados para hombres salían en tarjetas azules y las de mujer en tarjetas de color rosa. Así eran las cosas en los 60. ¿Es que no veis “Mad men”?

El servicio comenzó siendo ofrecido para residentes en el Lower East Side neoyotquino y pronto se extendió al resto de la ciudad cuando se hicieron eco el New York Herald Tribune y Cosmopolitan. Aunque no duró mucho tiempo en funcionamiento lo curioso es que TACT fue responsable indirecto de que contrayesen matrimonio el desarrollador del tinglado, Lewis Altfest con una reportera que decidió escribir un artículo para desmontar el funcionamiento del mismo. Se conocieron, se enfrentaron, se enamoraron y se casaron. Lo típico. ─[New Yorker]

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