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Briconsejos Gizmodo: cómo encender un fuego con tu propia orina

No te vamos a obligar a beber ese licor casero del pueblo de tu madre que en las frías mañanas de invierno algunos echan en el depósito de gasolina del tractor para arar con más brío el bancal. No te vamos a invitar a meterte entre pecho y espalda un cocktail de guindillas y jalapeños extra picantes que no se los salta un espalda mojada. No te aconsejaremos consumir ningún producto que convierta a tu orina en una especie de napalm infernal, el truco es mucho más sencillo y te permitirá en caso de necesidad (aceptamos ganar una apuesta como necesidad) encender una hoguera usando para ello tu orina. No te pierdas la detallada explicación y el vídeo demostrativo que te ofrecemos a continuación.

Hace 42 años de la primera vez que un hombre meó en la Luna [Veredicto: a ver ahora quién mea más lejos]

Un pequeño paso para un hombre y unos saltitos nerviosos para otro incapaz de contener las ganas de vaciar la vejiga.

Ni un solo árbol a la vista sobre la superficie lunar tras la que aliviar la urgencia mingitoria. Menos mal que los trajes de los astronautas incorporaban un sistema de sondas para estos casos a fin de que las necesidades corpóreas no supusieran un obstáculo en la exploración espacial. Hace 42 años Armstrong era el primer hombre en pisar nuestro satélite pero Aldrin se reservaba el honor de ser el primero en mear en tan “magnífica desolación“, tales fueron sus primeras palabras al descender del módulo lunar Eagle. Y aún hay más.

La NASA quiere que los astronautas beban orina [Veredicto: mamá, ya no quiero ser astronauta]

Ríete tú de los Toreros Muertos cantando lo de “Mi agüita amarilla”.

Por no hablar de los fremen del planeta Arrakis y su extremo aprovechamiento de los residuos líquidos. Eso que hay en la jeringuilla de la fotografía es un compuesto enriquecido con azúcares para proporcionar energía a los astronautas en órbita. Todo elo convenientemente diluido en cierto líquido cuyo color ya debe haberte ofrecido alguna pista sobre su naturaleza.

En efecto, estamos hablando de orina. Y la NASA quiere que los astronautas se la beban. Y aún hay más.

Urinarios termocrómicos para hacer de tus visitas al mingitorio toda una fiesta de color

Ya nos contaban los toreros muertos todas las ventajas y posibilidades de la agüita amarilla, pero claro, en su día la tecnología de los cuartos de baño no llegaba a tanto y hoy en día disponemos de un sinfín de posibilidades de explorar nuestro lado creativo con el orín.

Lo último es este urinario termocrómico que como su nombre indica se basa en el calor para dejar un rastro coloreado.

Ni Wiimote ni Kinect: maneja un videojuego de Sega con tu agüita amarilla

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Y nos creíamos que la revolución era un mando inalámbrico.

Ni siquiera el SixAxis o el Wiimote. Vamos, ni el sistema Kinect, en el que ya ni hace falta mando porque la cámara de Microsoft controla los movimientos del cuerpo y son los propios miembros del jugador los que determinan el resultado de la partida.

Vaya, ahora que lo comento, con este videojuego de Sega, en versión especial para WC, será precisamente con uno de los miembros del jugador con los que podrás ganar la partida. Y se admite dopping en forma de jarras de cerveza. ¿Deseas saber más?

Tu orina puede salvar el mundo [Veredicto: tu agüita amarilla se convierte en oro… pues eso, amarillo]

Ni en tus sueños más guarrufos habrías sospechado que entre tus piernas estaba la solución a la carestía energética mundial.

No, pequeño Casper, no estamos hablando de conectarte una dinamo a tus partes para que con tu virilidad generes gigawatios suficientes como para llevar un DeLorean al baile en que se conocieron tus padres. Hablamos de algo más prescindible: tu orina.

Una molestia en los momentos más inoportunos y la razón por la que tienes que levantarte de vez en cuando una noche de fiesta cervecera (además de para comprobar que no se te ha perdido el prototipo de iPhone). La cantidad de litros de pis que habrás producido en toda tu vida y ahora resulta que se puede obtener energía del producto de tus riñones. ¿Deseas saber más?

¡No enchufes la batería para cargarla, sólo apunta bien!

Actualmente, vivimos en una época donde tener acceso a la electricidad es prácticamente indispensable. Sin embargo, en muchos lugares aún no es posible acceder a la electricidad directamente, aunque sí con baterías, pero… ¿a dónde enchufarlas cuando se acaban? La solución propuesta por unos ingenieros de Corea del Sur pasa por recargar las baterías con agua salada… o con orina. Más información, tras el salto.

Los astronautas de la EEI, por fin, pueden beberse la orina (reciclada)

Mmm. Un Pis Tonic, una Caipiorina o, directamente, un Mojito. Es lo que beben ahí arriba. Piénsalo la próxima vez que te bebas un Martini agitado, no removido, y añores los tiempos en que querías ser astronauta. Por fin, el sistema de reciclaje de la orina instalado en noviembre en la Estación Espacial Internacional está