Actualidad TI oso

CocoloBear, con más carisma que Ted y más inquietante que Lotso

El merchandising japonés nos ha demostrado que los japoneses están empeñados en combinar lo “mono” y gracioso con lo inquietante. En este mundo nebuloso de objetos, que para algunos son tiernos juguetes y para otros seres que parecen sacados del infierno, se encuentra el osito de peluche CocoloBear. Lo que hace que destaque es que a diferencia de un oso amoroso, su corazoncito es un smartphone.

¿Harto de usar cubiertos? Come como un oso

Confiésalo, te enerva comer como una persona civilizada cuando tu interior carnívoro te pide atacar la carne al más puro estilo Lobezno. Pues estás de enhorabuena, porque gracias a las Bear Paw Meat Handler Forks, podrás hacerlo, aunque de un modo más parecido a lo oso en vez de como un superhéroe con garras de adamantium.

Foto: El día que las bromas en la oficina llegaron demasiado lejos

bear cubicle

¿Quién no ha gastado alguna vez una buena broma en la oficina? ¿O quién no ha sido alguna vez víctima de una de ellas? Sí, en el trabajo hay que divertirse de vez en cuando, ¡O nos volveríamos majaras!

Pero una oficina es un pequeño micro-mundo en el que hay de todo un poco. Siempre está ese compañero que no tiene medida (pensad un poco, seguro que ya lo tenéis en mente), aquel que se envalentona con las gracias y las bromas y acaba escapándosele todo de las manos, el que lo exagera todo hasta lo absurdo.

Ráscate como un oso: de manera absurda

Te pica la espalda. Piénsalo. Siente tu espalda, sé consciente de ella: tienes ganas de rascártela. ¡Qué gusto da calmar el picor! Aaaahhh… Pero no, no puede ser. Hay un punto al que no llegas. ¡Maldita sea! Apenas serán dos centímetros cuadrados, pero es el par de centímetros cuadrados que pican.
Este señor con cara de fan nos propone una solución: rascarnos como un oso. Puedes, a continuación, ver el vídeo de… en fin… un palo.

RIBA, el robot celador con un abrazo de oso

El robot japonés RIBA tiene cara de oso, al parecer, porque una cara humana asustaría a los pacientes. La que tiene tampoco me tranquiliza, aunque estoy fuera de peligro: RIBA sólo puede levantar 61 kilos de peso. Su función es llevar a seres humanos de la cama a la silla de ruedas, en otro de esos intentos nipones de que los robots hagan las labores sanitarias de las que pasan los humanos. Puede verlo en acción después del salto.

Oso de peluche robótico, teledirigido y más listo que el hambre

Cuando pensamos en algo desarrollado por el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) nuestra mente se dirige a algún completo invento que combine complicadas teorías científicas, lásers y chips de silicio. Sinceramente, para nada nos imaginamos osos de peluche. Sin embargo, no puedes dejarte engañar por el achuchable aspecto de esta creación. El Huggable Robotic Bear es una muestra avanzada de inteligencia artificial. Compruébalo tras el salto.