6 consejos de networking para emprendedores

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Hacer y mantener contactos es uno de los puntos clave que pueden decidir el éxito o el fracaso de una startup. Aquí van una serie de consejos de networking para emprendedores.

El networking es una especie de arte. Unos lo manejan mejor, habiendo nacido con la habilidad de hacer (y mantener) contactos de forma sencilla y natural; a otros les cuesta más dar ese paso y sobre todo tomar la iniciativa. Pero no hay excusa: cualquier emprendedor con una startup (o incluso para los que están todavía en la fase idea) necesita aprender a perfeccionar el arte del networking. Todos los contactos son bienvenidos y nunca se sabe cuándo resultarán útiles. ¿Hay algún truco infalible? No lo hay, pero sí algunas reglas que se pueden intentar seguir. Estos son seis consejos de networking para emprendedores.

1. Ser activo en redes sociales (y fuera de ellas). No basta con tener una cuenta en Facebook y otra en Twitter, es necesario mantenerlas activas. Publicar información con regularidad, interactuar con otros usuarios, conocer nuevos contactos,… Además de las generales, está bien también buscar alguna red social de nicho, como alguna específica para emprendedores. Por otra parte, esta vida virtual no debe hacer que nos olvidemos del cara a cara: es ahí donde se hacen los contactos más importantes. Ser un habitual en eventos de la industria en cuestión es imprescindible.

2. Un elevator pitch siempre preparado. Nunca se sabe cuándo un emprendedor va a subirse a un ascensor (o coger un vuelo, o coincidir en un baño) con un potencial inversor. El llamado “elevator pitch” debe estar siempre preparado, perfeccionado y ensayado para no dejar pasar la oportunidad. Quizá no se convenza al inversor, pero que no sea por no haber sabido qué decir o haberse liado al explicar en qué consiste la startup.

3. Conseguir referencias, intercambiar contactos. Es necesario tener claro que los contactos no valen solo por sí mismos, sino que muchos pueden ser valiosos por la red de contactos que tienen a su vez y a la que pueden dar acceso. Tras explicar un proyecto a alguien nuevo, preguntar si conoce a alguien a quien le pueda interesar la idea o que pueda ofrecer consejos es siempre muy práctico.

4. Siempre disponible. Las oportunidades de networking no llegan solo cuando uno asiste a un evento o se pone a trabajar en Linkedin. Una llamada telefónica puede cambiarlo todo, por lo que es necesario estar disponible el mayor tiempo posible (y no ignorar las llamadas de números desconocidos). Asimismo, contesta todos los emails y mensajes en redes sociales con celeridad.

5. Tomar la iniciativa. Tras conocer a algún contacto importante dentro de la industria en algún evento, haber intercambiado tarjetas y haber quedado en seguir en contacto, es importante no quedarse esperando a que sea el otro quien llame o envíe un mensaje. Aunque no sea para quedar en persona, simplemente para no desaparecer y ser alguien siempre presente en la vida del otro. Nunca se sabe cuándo algo le puede hacer pensar en ti.

6. Cultivar cada relación. Aunque el fin primero (y último, quizás) del networking sea profesional, una de las claves es no tratar a esos contactos como meras piezas de una maquinaria para llevar adelante un negocio. Cada relación debe ser especial y llevar las cosas al terreno personal puede ser una buena idea: conocerse mejor, saber quién es de verdad, cuáles son sus intereses… Cuando las relaciones son únicamente profesionales tienden a diluirse y desaparecer con mucha más facilidad (y a ser menos útiles).

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