¿Buscando trabajo en startups? 4 consejos para la entrevista

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Las startups tienen ciertas características específicas que es necesario tener en cuenta a la hora de preparar una entrevista de trabajo.

Tras mucha búsqueda de ofertas de empleo o lugares en los que no te importaría trabajar y mucho envío de currículos, de pronto ha llegado la llamada: una entrevista de trabajo para una startup. Las entrevistas sirven tanto para que los empleadores potenciales vean si el empleado potencial tiene lo que es necesario para el puesto de trabajo y viceversa, y esto ocurre tanto en una empresa grande y consolidada como en una startup.

No obstante, las startups tienen también ciertas características específicas que es necesario tener en cuenta a la hora de ir a una entrevista de trabajo. Buscarán, además de las simples habilidades y capacidades, si el candidato puede encajar en la cultura de la empresa y con su equipo, si comparte esa visión que necesita una startup que todos sus empleados compartan para conseguir algo. ¿Cómo afrontar entonces una entrevista de trabajo en una startup? Aquí van cuatro consejos:

1. Investiga la startup, prueba su producto. Haz un trabajo de campo previo e intenta averiguar todo lo posible sobre la startup y su equipo, además de probar su producto, si es posible. La idea es encontrar puntos comunes, saber de dónde vienen (¿tenéis algún contacto en común?), y mostrar que tienes el interés suficiente como para haberte convertido en usuario y que ya conoces el producto o servicio que ofrecen de primera mano (y seguro que tienes ideas para mejorarlo).

2. Muestra iniciativa. No dudes en compartir tus ideas acerca de qué te parece su producto actual y cómo se podría mejorar. Además, es importante que lleves preguntas preparadas y no dudes en hacerlas, mostrando así interés por la startup. Que quede claro que tú también quieres saber si encajas en la startup, interésate por su estado actual, sus planes de futuro…

3. Deja claro que eres flexible y te gusta el cambio. Trabajar en una startup requiere estar preparado para adaptarse a situaciones muy distintas y para aceptar que las cosas pueden cambiar. Ofrece algunos ejemplos de momentos en el pasado en los que te adaptaste a las circunstancias cambiantes, que quede claro que eres una persona flexible. Además, muestra que los cambios no te asustan, sino que te los tomas como un reto y resultan motivadores.

4. La entrevista no acaba al salir por la puerta. Parece una tontería, pero enviar un pequeño mensaje de agradecimiento tras la entrevista puede hacer la diferencia. En él puedes aprovechar también para compartir alguna otra idea que no se te ocurriera hasta después de la conversación (pasa muchas veces) y dejar claro que, pase lo que pase, te gustaría seguir en contacto (vía Linkedin o Twitter, por ejemplo). Aunque no cerréis una relación mercantil, podéis seguir como contactos profesionales. Quién sabe, quizá para un proyecto futuro.

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