Cómo sería el bar de Moe si su clientela fueran millonarios

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Tu cervecería favorita puede ser un tugurio costroso y de higiene sospechosa. Y te gusta así.

Pero hay otro mundo, y es demasiado caro para ti. En ese otro mundo los adinerados y favorecidos con la fortuna saborean una cerveza que tú no sabrías apreciar, y el abrevadero donde se la sirven no se parece ni remotamente al bar de la esquina.

El diseñador asutraliano Jones Chijoff ha creado La Bóveda de la Cerveza para que los bares más exclusivos mantengan en óptimas condiciones sus cervezas más exquisitas, al tiempo que consigue un efecto decorativo sorprendente y lujoso. ¿Deseas saber más?

Tuberías acrílicas con protección especial contra los rayos ultavioletas (ultraviolentos, que dicen algunos), con retroiluminación y control de la presión y un ingenioso sistema de refrigeración mediante un serpentín rodeado de un circuito de glycol líquido, que quizá haga también maravillas refrigerando el ordenador que usas para jugar.

El montaje de tubitos llenos de cerveza de distintos colores lo alquila el amigo Chijoff para eventos, bares temáticos y demás, seguramente será demasiado caro como para encargarlo y sorprender a los amigotes en la baracoa del domingo, pero todo es cuestión de de proponerlo y pagarlo a escote. Es una buena causa. ─Antonio Rentero [SpringWise]

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