El ascensor espacial, más cerca que nunca

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Es increíble cómo la ciencia y la tecnología no paran de avanzar. Conceptos como el del ascensor espacial, que está en su 50 aniversario, nunca han visto la luz porque la tecnología nunca ha estado a su altura… hasta ahora. ¿Será posible que lo veamos? Arriba, Yuri Artsutanov, su creador, se muestra optimista a sus 81 años. Descubre por qué podría ser posible tras dar el salto.

Todo empezó en 1960, cuando se buscaba una forma eficiente y barata de transportar materiales y personas al espacio. Entonces, en un alarde de ingenio y originalidad durante un brainstorming -y quizá tras un par de Margaritas- el cerebro de Yuri Artsutanov sufrió un vuelco y se iluminó, pensando: “Pues instalemos un ascensor y ya está”. (Bueno, quizá no fue exactamente así, pero parecido).

Así nació la idea del ascensor espacial. Aunque la Wikipedia os lo puede explicar mucho mejor que yo, básicamente consistiría en algún tipo de cables o raíles que se elevarían hacia el espacio, hasta un lugar en el que hubiera un contrapeso en órbita geoestacionaria. Por esos cables circularía la cabina. Al tener que seguir una órbita geoestacionaria, el ascensor estaría instalado en algún punto sobre el ecuador.

En un principio, el propio Yuri vaticinó que la tecnología no estaría lista en 200 años (situando la fecha en el 2160). Pero hay dos tecnologías que le han hecho ser más optimista y dar un periodo de espera mucho menor, de sólo 30 años. Esas tecnologías son el láser y los nuevos nanomateriales, que le hace prever que para el 2040 ya podría construirse uno.

La tecnología láser, en concreto el sistema de transferencia de energía basado en láser, se está desarrollando actualmente, y sirve para abastecer de energía a robots, gadgets y todo tipo de máquinas, sin usar nada más que luz. Por otra parte, los nanotubos de carbono son una tecnología real que ya se empieza a usar para armaduras corporales.

Ambas tecnologías serían útiles, una para alimentar al aparato sin cables, y la otra para soportarlo, ya que la tensión a la que estaría sometido el raíl acabaría rompiendo la construcción si se hiciera con cualquier material habitual. De modo que quizá en 2040 ya podamos ir a… ¿Colombia? ¿Uganda? ¿Islas Maldivas? ¿Ecuador? …y ver un enorme aparato que se eleva desde una instalación abarrotada de exhuberantes plantas hasta perderse entre la azulada altura, con publicidad de Google en un lado (¡seguro!).

Ahí sí que tendrías tiempo si te quedas atascado con una rubia despampanante, ahí sí. — Javier G. Pereda [MSNBC]

Autor: Javiergp
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