El ejército de X-Men ha llegado a la ciudad y se han traído sus SR-71 Blackbird [Veredicto: todos]

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Se trata probablemente de uno de los aviones más reconocibles y espectaculares de la Historia de la Aviación. Y además es el elegido por los X-Men para llegar allí donde se les requiere. Si ya resulta espectacular contemplar de cerca uno de ellos, imagina ver en una misma pista de aviación a once de estos aparatos. Para los fans el más asequible de visitar es el que se expone en el embarcadero del muelle 86 de Manhattan, sobre el buque Intrepid, en el Museo Naval y de la Aviación. Como en el chiste de Eugenio, no sucede todos los días poder asistir a esta concentración de SR-71.

Brian Shul, uno de los pilotos que en su día sirvió en las Fuerzas Aéreas y que pudo manejar el Blackbird, relata cómo en un vuelo de reconocimiento sobre Libia recibieron la alerta del sistema. Un par de misiles tierra-aire habían sido lanzados contra la aeronave.

Sin perder tiempo tiró de la palanca incrementando la velocidad y ascendiendo. Cuando vino a darse cuenta estaban volando a 100 metros por segundo, superando el presunto límite teórico de Mach 3.2. Capaz de superar sin despeinarse los 2.000 km/h, el SR-71 se ha considerado como uno de los inalcanzables artífices del éxito americano durante la Guerra Fría.

Sentarse a sus mandos fue un privilegio que sólo llegaron a alcanzar 93 pilotos durante la vida útil del avión. Una de las bromas constantes sobre el Blackbird era su tendencia a perder aceite por diversas juntas. Debido a la dilatación de las placas que conforman su fuselaje, cuando alcanzaba tan vertiginosas velocidades se elevaba la temperatura y todo se expandía hasta quedar en su sitio, pero en tierra el SR-71 se parecía más al renqueante pick-up del abuelo. Aunque las juntas estaban cubiertas con gomas especiales al volar a velocidades subsónicas aquello se convertía en una lluvia de aceite.

Para combatir ese intenso calor generado en el fuselaje por las altas velocidades alcanzadas, el 90% del mismo estaba construido en una aleación de titanio que requería de herramientas especiales para reparar y mantener.

Shul relata una divertida anécdota del género “quién mea más lejos” ocurrida un día de pruebas sobre Arizona. Algunos aviones que volaban por la zona pedían a la torre de control más cercana lecturas sobre sus velocidades como forma de presumir ante quien estuviera escuchando. Una avioneta Cessna pidió referencia y le contestaron que iba a 90 nudos. Otro aeroplano Bonanza quiso participar en la competición y le respondieron que iba a 120. La sorpresa llegó cuando el piloto de un caza F-18 también pidió lectura de la velocidad que llevaba con respecto al suelo y pensó haber ganado la partida cuando le respondieron “620 nudos”.

En ese momento el piloto del SR-71 pidió comprobación. “Está usted volando a 1.982 nudos”. Se hizo el silencio, se acabó la competición. ─[Sled Driver]

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