El Porsche que no quiso ser submarino amarillo

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Hay mucha gente que desconoce el peligro de tener una casa en las proximidades o a la orilla de un río, pero otras sí son conscientes de ello y están perfectamente preparadas para cualquier situación. Incluso los hay que ante el riesgo de una fuerte inundación tienen preparado un plan de emergencia para salvaguardar sus más valiosas pertenencias.

Este es el caso del propietario de la casa que se muestra en la fotografía, pues precavido como pocos y ante la inundación que vivió su ciudad hace unos días, se las ingenió para mantener su Porsche a salvo, colocándolo sobre una especie de “plaza de aparcamiento flotante”. Más detalles sobre este amante de los coches y sus particulares soluciones tras el salto. 

Las recientes inundaciones que ha sufrido el estado de Kentucky (en el sudeste de los Estados Unidos) han provocado grandes daños, y la fuerza del caudaloso río Ohio que atraviesa la ciudad de Louisville se ha desatado con mucha potencia, saliéndose éste de su cauce e inundando muchas parcelas y propiedades limítrofes.

Parce ser que el propietario de la casa que aparece en la fotografía tuvo el tiempo -y la previsión- de poner su coche a salvo, utilizando la ingeniosa idea de colocarlo sobre una elevador hinchable (como una mega colchoneta inflable muy resistente) construyendo así un tipo de “plaza de aparcamiento flotante”, una balsa que bien amarrada a la casa garantizó que su vehículo quedara fuera de peligro. Solo hay que fijarse en el nivel del agua en la foto (que sobrepasa la mitad de la puerta del garaje) para ver la magnitud de la inundación.

Como detalle comentar que el coche en cuestión parece que es un Porsche 911 o 964 (posiblemente un Roadster América, una serie muy limitada de este modelo que tendría bastante valor en el mercado), que a pesar de ser un auto muy caro y exclusivo no incorpora de serie elementos de flotación o de navegación subacuática. Seguramente el avispado propietario consiguió evitar las mofas de sus amigos, que de no evitar el siniestro hubieran bautizado de inmediato su Porsche como el nuevo “submarino amarillo”.

Este ingenioso estadounidense sólo debió esperar a que las aguas retornaran a su nivel normal y, ya con su Porsche intacto sobre el fangoso suelo, se montó en él para dirigirse a la ferretería más cercana a encargar todo lo necesario para la reparación de los bajos de su hogar, que seguramente sí quedaron muy dañados. ¿Por qué no se lo ocurriría también lo de la casa de UP? – dani olego [Jalopink]

Actualizado: Parece que finalmente han vuelto sobre la zona a entrevistar al protagonista de esta historia, su nombre Bill Musselman, en este artículo más detalles de su historia contado por él mismo.

Autor: Doleo
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