Google quiere integrar su propio ad-blocker en Chrome

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La herramienta evitaría la difusión de determinados tipos de anuncios, que han sido probados como los más molestos para los usuarios.

Hay muchos implicados en el proceso de intentar monetizar los contenidos web. No sólo están los propietarios de las webs, que buscan sacar beneficios de sus visitantes, o los anunciantes que pagan para llegar a más públicos. En última instancia siempre está el consumidor final, el usuario que entra en esas páginas buscando una información concreta y se encuentra con contenidos publicitarios no solicitados y, en muchos casos, no deseados.

Ante el desarrollo de formatos de anuncios intrusivos, cada vez hay más personas que optan por el empleo de ad-blockers. En concreto, un 11% de usuarios de internet cuentan con este tipo de herramientas de bloqueo. En un momento en el que el empleo de estos tipos de software va en aumento, uno de los grandes del sector ha decidido coger el toro por los cuernos. Google está planeando integrar su propio ad-blocker en sus navegadores web y móvil. Así lo recoge el diario The Wall Street Journal, citando fuentes cercanas al proyecto.

La herramienta vendría activada por defecto en Chrome, evitando que el usuario se encontrase con determinados tipos de anuncios calificados como especialmente molestos para los navegantes. Google es, precisamente, uno de los integrantes de la Coalition for Better Ads, que hace algo menos de un mes publicaba una investigación con los formatos publicitarios que menos gustan a los usuarios.   

El gigante de las búsquedas no ha querido hablar sobre el tema, alegando que no comentan “rumores o especulaciones”, según ha explicado un portavoz de la compañía a ArsTechnica. Sí que han incidido en su trabajo conjunto con la Coalition en el fomento de unos estándares de calidad.

Todavía no está claro cómo funcionaría el sistema de Google. Una de las posibles modalidades, recoge el WSJ, sería el bloqueo de todos los anuncios que aparecen en páginas que tengan algunos de los formatos calificados de intrusivos, tanto si son de este tipo como si no. Esto obligaría a las webs a que su publicidad cumpla ciertos patrones.

Se podría pensar que Google está tirando piedras contra su propio tejado, al integrar una herramienta que bloquea una de las vías por las que ellos más ingresan. Antes al contrario, de confirmarse, la medida podría controlar el auge de este tipo de software. Integrándolo y activándolo de forma automática en Chrome, uno de los navegadores más empleados, Google dominaría este mercado, marcando la pauta de qué contenidos publicitarios son permitidos y cuáles no.

La noticia ha suscitado ciertas preocupaciones sobre si el gigante de las búsquedas quedaría en posición de monopolio. La comisaria de Competencia de la Unión Europea, Margrethe Vestager, ha respondido a la petición de comentarios de un reportero en Twitter asegurando que monitorizarán de cerca esta nueva herramienta y sus efectos. 

 

 

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