iPhone y Android: teoría de la evolución de las especies

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Han pasado sólo 5 años desde que apareciera el primer iPhone y toda la telefonía ha evolucionado desde entonces.

Corría el año 2007, hace cuatro días, pero casi parece que lleve con nosotros toda la vida. Apple lanzaba el iPhone y revolucionaba un sector, el de los smartphones, que desde luego no había inventado y al que llegaba incluso por detrás de otros muchos modelos en cuanto a prestaciones, pero los de la manzanica mordía supieron hacerle un hueco a su dispositivo contando con el fervor de gran parte de los consumidores.

Un par de años más tarde desde Google se lanzó la respuesta en forma de sistema operativo libre, Android, que a diferencia del iOS de Apple podía instalarse en cualquier terminal de cualquier marca. había comenzado una batalla que aún dura y que nos permite establecer una curiosa comparativa entre la evolución de la familia Android y las diferentes generaciondes de iPhone.

Un rapido vistazo a la foto de arriba permite comprobar que la evolución de los iPhone ha sido mínima.

Externamente muy pocas son las diferencias entre el primero y el recién llegado 4S, más allá del color o sutiles cambios en la carcasa que han ido evolucionando gradualmente produciéndose tal vez el mayor salto cuando el iPhone4 apareció con sus bordes rectos.

Por su parte los modelos con SO Android sí que parecen haber sufrido una variación más estimable en su apariencia externa desde aquel lejano Google G1 fabricado por HTC. Recordemos que durante un año el SO de Google era prácticamente invisible y se pensaba que jamás llegaría a hacerle sombra a Windows Mobile o BlackBerry… qué tiempos aquellos.

Pero en cada nueva versión Android fue mejorando, llegó a adentrarse en los tablets a remolque del iPad cuando se comprobó que había un mercado para un dispositivo que en esencia era un móvil tamaño XXL.

La evolución del iPhone, como iOS, su sistema operativo, ha sido más sutil, con pasos menos radicales, con una transición más suave en la que se introducían mejoras y nuevas prestaciones de manera nada brusca y como sin prisa, haciendo que los usuarios no noten aparentemente una gran revolución con cada nueva versión. Eso queda patente también en el aspecto de los terminales de la manzanica mordía, de hecho en una fotografía frontal son casi indistinguibles el abuelo y el nieto.

Esto nos ofrece dos maneras distintas de afrontar la evolución.

En Apple parecen tener claro el destino y se dirigen a él sin prisa pero sin pausa, sin forzar la máquina, con paso firme y decidido.

En Android tienen menos miedo y complejos a la hora de probar cosas nuevas incluso si estas comportan alguna pizca de revolución, probar cosas nuevas e incluso variar ligeramente la dirección en la que se está avanzando.

Apple parece que desde hace años sabe lo que vamos a querer mañana mientras que en Android tratan de adaptarse a lo que nos vamos encontrando por el camino.

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