Las propiedades de Mi PC

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Una de las características que diferencian a XP respecto a las versiones anteriores es su apariencia. Los efectos animados, las sombras proyectadas sobre los botones y menús, las simulaciones de apagado, los menús móviles y presentaciones son elementos que consumen muchos recursos. Asimismo, es posible disponer de diferentes imágenes como fondo para cada carpeta y

Una de las características que diferencian a XP respecto a las versiones anteriores es su apariencia. Los efectos animados, las sombras proyectadas sobre los botones y menús, las simulaciones de apagado, los menús móviles y presentaciones son elementos que consumen muchos recursos.

Asimismo, es posible disponer de diferentes imágenes como fondo para cada carpeta y distintas vistas previas de los archivos gráficos. En general todos los componentes tienen un estupendo aspecto, pero la realidad es que esta primera apariencia es responsable de un consumo de recursos innecesario.

La forma más fácil y rápida de darle un pequeño empujón a Windows es desactivar alguno de estos atractivos efectos visuales. Incluso si no hay más remedio, debemos sacrificar algunas funciones que solemos utilizar pero que no son estrictamente necesarias.

Para conocer las posibilidades existentes, hacemos clic con el botón derecho del ratón sobre Mi PC y seleccionamos la opción Propiedades. Esperamos a que aparezca la caja de diálogo y resaltamos la pestaña Opciones avanzadas. Ahora, pulsamos sobre el botón Configuración de la sección Rendimiento. En la ventana emergente encontramos un gran número de opciones. Si se encuentra marcada la opción Ajustar para obtener la mejor apariencia, seleccionamos la que lleva el título Dejar a Windows elegir la configuración más adecuada. Con ello se aplicarán los efectos que mejor se adapten a nuestro procesador.

Si esta opción se encuentra ya seleccionada, tendremos que tomar algunas medidas más drásticas. Elegimos Ajustar para obtener el mejor rendimiento que desactivará todo el encanto de Windows XP convirtiendo su interfaz en realmente básica. Así, perderá todo su atractivo visual aunque le dará más posibilidades a nuestro procesador.

Si creemos que este cambio es demasiado radical comprobamos qué efecto visual produce un menor rendimiento del procesador, eso sí teniendo en cuenta siempre nuestras preferencias. Quizá prefiramos un efecto a otro, pero seguramente la sombra bajo el cursor no es una de las funciones más necesarias.

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