Lytro Cinema muestra que el futuro está en las cámaras de campo de luz

Innovación

Tras el anuncio de que dejará el sector de la fotografía de consumo, Lytro anuncia Lytro Cinema, una apuesta que podría cambiar el mundo de las cámaras profesionales para cine y televisión.

Las cámaras de Lytro permitieron a los consumidores poder iniciarse y disfrutar de la fotografía con un concepto radicalmente diferente al de las cámaras digitales convencionales, el campo de luz, vectores en lugar de simples píxeles, con una gran cantidad de información extra muy útil.

Pero las cámaras de Lytro resultaron demasiado innovadoras como para tener una acogida masiva, más teniendo en cuenta que en muchos casos no se llegaba a explicar lo que eran capaces de hacer y casi siempre se hablaba únicamente de simples cambios de enfoque o algunas ventajas a la hora de editar.

Su ‘fracaso’ comercial ha llevado a Lytro a tirar la toalla en el sector de consumo, pero gracias a ello la compañía se está centrando en el sector profesional, con cámaras especiales que ofrecen soluciones totalmente novedosas. Ya hace meses vimos su apuesta por la realidad virtual, Immerge, pero ahora con Lytro Cinema demuestran que tienen mucho más que ofrecer.

Lo que ofrece Lytro Cinema está más allá de lo que actualmente ofrecen cámaras de alta gama como RED, que parece casi ciencia ficción. Con un sensor de 755MP RAW, resolución 40K y hasta 300FPS, esta innovadora cámara es capaz de generar 400GB de datos por segundo.

Pero además de estas cifras desorbitadas, Lytro Cinema permite la captura de la escena en campo de luz, contando con vectores de luz que permiten llevar a cabo todo tipo de posibilidades, mucho más que cambios de enfoque, como enmascarado en tiempo real sin tener que usar cromas, discernir elementos en la imagen directamente, para poder editarlos o eliminarlos, crear imagen estereoscópica, y la capacidad de permitir una fusión mucho más eficaz de la realidad e imagen virtual, con una calidad mucho mayor.

Lytro ofrece además el software y las herramientas necesarias, directas y también en la nube, para llevar a cabo el procesamiento de los datos y la edición de la imagen. Todo ello por un precio no apto para todos los bolsillos, 125.000 dólares por el paquete de alquiler de equipo más básico.

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