Snobs de la caridad

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Se acabó la época de los donantes anónimos. Ahora la caridad se difunde en pantalla grande y con espectáculos patrocinados. El mundo de la informática, con aportaciones como las de los Gates o la reciente aparición en este terreno de Red Hat, pone también sus granitos de arena.

Ya estaba de moda en los años ochenta hacer uso de la publicidad inherente a las grandes obras de caridad. Artistas como Bob Geldof con su Live Aid y el reciente Live 8 o Sting con sus incursiones en África aprendieron pronto la lección, y con ellos muchos medios de comunicación y empresarios relacionados, que llenaron sus arcas y sus almas con experiencias semejantes.

Veinte años después, la etiqueta de la caridad ha llegado mucho más allá y se hace más difícil discernir, si cabe, entre la paja y el heno, entre los que miran más la publicidad y la posibilidad de desgravar en Hacienda y los que de veras quieren echar una mano.

No sé cuál es el caso de los Gates. Quizá sus 23.000 millones de dólares sirvan para esconderse del Fisco o quizá no. Pero, ahora que tenemos al alcance de la mano el software libre, con muchas de las funcionalidades que ostentan los programas de Microsoft, parece que en las últimas dos décadas nos han estando sacando una buena tajada para dársela a los más pobres. Por el camino se ha quedado alguna que otra formidable mansión, eso sí, pero dejémoslo de lado. Se puede decir, por una parte, que Microsoft nos ha usurpado nuestro derecho a la caridad para ejercerlo él, a su manera… Y, por otro, que no tenemos que preocuparnos porque ?ya se encargan ellos? de que tengamos nuestras conciencias un poquito más limpias.

A todos ayuda, al parecer, de tal modo que la etiqueta de la caridad es cada vez más grande y se lleva con más gusto.

El entorno de Linux está filosóficamente cerca de la caridad bien entendida, aunque algunos de sus agentes principales ya hayan empezado a pensar en su bolsillo. Ahora Red Hat ha dado un paso más en su iniciativa OLPC (un portátil por niño), con la que pretende ayudar a los niños de países en desarrollo con portátiles por 100 dólares para escuelas y centros educativos. Todos esperamos grandes cosas de Negroponte, y esperamos que la suya sea caridad de la mejor ralea, aunque no deja de sorprender que la iniciativa parta precisamente de un representante comercial del ?mundo libre?.

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