El crecimiento de startups y pymes, lastrado por las cargas regulatorias

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Un informe de Stripe pone de manifiesto el interés de las empresas españolas por expandirse internacionalmente a través de Internet, pero encuentran barreras en ese camino.

Con varios millones de clientes y 1.400 empleados, la compañía Stripe se ha convertido en una de las principales plataformas de pagos y tesorería por Internet. Nacieron con la idea de “facilitar el envío de dinero a través de Internet de la misma forma que se envía un correo electrónico”, una iniciativa que ha terminado repercutiendo en la actividad económica a través del comercio electrónico ya que ha facilitado a empresas de cualquier rincón del planeta tener una ventana abierta al mundo para dar a conocer sus productos, sus servicios. “Buscamos incrementar el PIB de Internet”, explicaba en rueda de prensa Borja Santos, responsable de Stripe para Iberia. Lo hacía con motivo de la presentación del estudio “Nativos globales” realizado por la compañía, en el que se recogen las claves del auge de las empresas online.

Hay que tener en cuenta que, a pesar del crecimiento de las transacciones electrónicas, el comercio electrónico en España supone tan solo un 6% de las ventas totales, por lo que nos encontramos aún en un momento inicial con un enorme potencial para los próximos años. Pero no todo es un camino de rosas según los encuestados: la mayoría admite que es necesario eliminar determinadas barreras y reducir la complejidad de las transacciones.

Así, el 60% de las nuevas compañías digitales venden de manera internacional en su primer año de vida, pero tan solo el 2% del total de empresas españolas vende internacionalmente. No obstante, para hacernos una idea del potencial actual del comercio electrónico y la visibilidad global, Inditex tardó 25 años en expandirse internacionalmente, y lo hizo en Portugal, muy cerca de su sede gallega. Coca Cola tampoco comenzó a vender fuera de Estados Unidos hasta 34 años después de su fundación. 

Borja Santos, responsable de Stripe para Iberia

En la actualidad, los tiempos se acortan enormemente gracias a la tecnología, considerada por los encuestados como el principal habilitador, mientras que en segundo lugar se encuentra el dinero disponible para la expansión y en tercera instancia las infraestructuras y la logística. “En términos generales, la gran mayoría admite que las nuevas herramientas tecnológicas ayudan mucho en la expansión”, declaraba Santos.

Es el caso de la compañía española mumablue, cliente de Stripe, que tuvo la posibilidad de expandirse a mercados internacionales más fácilmente gracias a esta plataforma. Cristina Rodríguez, fundadora de mumablue, explicaba cómo a través de Stripe ya está vendiendo sus libros personalizados en 13 países sin necesidad de tener presencia física. “Hay que tener en cuenta que cuando hablas de clientes internacionales estás hablando de bancos extranjeros y Stripe es una plataforma que te permite el  menor número de incidencias posibles con bancos de todo el mundo”, detallaba durante la rueda de prensa.

Efectivamente, cuando las empresas afrontan la internalización de sus negocios haciendo uso del comercio electrónico se encuentran con barreras como los impuestos y aranceles, pero también con regulaciones internacionales complejas que son muy difíciles de cumplir cuando se trata de startups y pymes con poco músculo financiero. “La pyme es la gran olvidada en los marcos regulatorios”, añadía José Luis Zimmermann, director general de Adigital. No hace falta salir fuera de la Unión Europea para comprobarlo: “En Europa necesitamos un marco regulatorio más dinámico y flexible, homogéneo, estable, tecnológicamente neutral, claro y predecible”. Sin duda, para competir con otros mercados tan potentes como el chino o el de Estados Unidos, es necesario consolidar el Mercado Único Digital para que Europa pueda hacerlo. Tan solo el 12% de las ventas online de las empresas españolas  se genera en Norteamérica, mientras que en China y Sudamérica no superan el 10%, porcentajes mejorables teniendo en cuenta su potencial económico.

Según las conclusiones del estudio realizado por Stripe, los españoles son emprendedores, pero las regulaciones restringen su crecimiento. Más aún cuando se trata de salir al extranjero a través de Internet, algo que las startups y pequeñas empresas deberían tenerlo presente no a medio plazo, sino desde el primero momento de su fundación. Ese es el objetivo de Stripe, finalizaba Santos: “Sabemos que los empresarios españoles tienen la capacidad de influir en el crecimiento económico tanto local como globalmente, y por ello continuaremos apoyando los esfuerzos de sus negocios para escalar internacionalmente desde el primer día”.

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