Empeña tus lorzas para conseguir combustible (cuando la gasofa no lleva plomo, sino lomo)

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Los huevos fritos con chorizo no se destruyen, sino que se transforman. Un cirujano plástico de Beverly Hills se lo sabe al dedillo, ya que ha comenzado a utilizar la grasaza extraída de panzas, cartucheras y nalgas exorbitantes de cientos de liposucciones como combustible alternativo para su bonito, pero ya pestilente SUV. Por fín, las dos máximas del sueño americano, coches grandes y culos aún más grandes, quedan unidas. Más tras el salto.

Pese a que la idea suene bastante asquerosa el doctor Craig Allen Bittner ha alegado que sus pacientes le permitieron que sus lípidos pudieran ser usados para alimentar su coche (para que luego digan que los pijos no se preocupan por el cuidado del medio ambiente). Aunque que este caballero haya dejado de operar y se haya trasladado a América del Sur tras ser objeto de multitud de demandas, tampoco le proporciona mucha fiabilidad a sus afirmaciones.

Lo cierto es que las grasas humanas pueden servir como combustible para un coche, al igual que las animales, aunque necesitan ser tratadas previamente para eliminar los ácidos grasos. Ya hay unas cuantas empresas, como Tyson y Nova Biosource que buscan “alimentar” a sus propias flotillas de vehículos con los restos de animales que producen. Sabiendo todo esto, y habiendo visto durante décadas lo que las diferentes naciones son capaces de hacer por conseguir grandes cantidades de un combustible, como el petróleo, yo que tú empezaría a vigilar mi dieta. —Alberto Payo [Forbes]

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