Mando de Xbox 360 adaptado a los “jugones” más glotones

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Las sesiones maratonianas de videojuegos son para algunos una cosa habitual. Hay veces que uno se ve tan sumergido y atrapado en la historia del juego que pierde la noción del tiempo, o quizá el partido se alarga hasta la quinta prórroga y no vemos el momento de apretar el botón de pausa.

Y para aquellos jugones más glotones (y gandules) he aquí un buen invento, un dispensador de comida que se adapta al mando de la Xbox, que nos permitirá menear el bigote comiendo sin tener que abandonar ni un solo momento la partida y sin que nuestros dedos dejen de aporrear ni un instante los botones. Un vídeo explicativo de cómo funciona este cachivache, que aumentará todavía más tus niveles de colesterol en sangre, después del salto.

 

Ben Heck es famoso en Internet por sus asombrosos diseños, y en su página Web tienen cabida las más variopintas ideas. Este MacGyver de la tecnología del ocio tiene mucho, pero mucho mucho, tiempo libre, y una cierta habilidad para asombrarnos con sus creaciones (todas resolviendo problemas “importantísimos” como el que nos ocupa).

No tengo ni idea de que lleva el burrito o crep doblada que aparece en el vídeo (aunque no parece la base de una dieta muy sana), pero está claro que tener los dedos grasientos no es algo muy compatible (ni higiénico) con el mando de la videoconsola. Pero de ahí a tener la idea (y necesidad) de crear un dispensador de comida que se adapta al mando…

Y además Mr.Heck no es un hombre que guste de improvisar soluciones cutres, nada de cinta aislante y bolsas de plástico colgando, no. Como veréis en el (largo) vídeo adjunto todo obedece a un proyecto bien pensado y estudiado, elaborado con materiales de alta calidad. De hecho en un principio el diseño de Heck hasta tiene en cuenta un sistema automático para levantar la comida (aprovechando la energía del mismo mando), pero finalmente opta por un resorte manual ya que el controlador de la Xbox no tiene la suficiente potencia para realizar tantas tareas al mismo tiempo.

Quizá a muchos os parece un invento absurdo y aberrante, pero para otros la idea de no tener que levantarse ni soltar el mando par picar algo les parecerá algo fantástico. La combinación de este dispensador de comida acoplado al mando con el típico gorro con botellitas y tubos de plástico para sorber líquido nos proporcionaría en teoría una autonomía casi ilimitada de horas de juego; solo falta que Heck invente algún día la butaca de juego definitiva con retrete incorporado, y algunos podrán cumplir su sueño inconfesable de vivir permanentemente enganchados a la videoconsola. ─ [Technabob]

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Autor: Doleo
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