Un millón de firmas contra el canon y la madre que los parió a todos

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Por si no te habías enterado, hay una pandilla de artistillas de medio pelo que quieren cobrarte pasta por cualquier cosa electrónica que te compres. Cualquier cosa. Y no porque la hayan fabricado ellos o tengan una patente milagrosa que afecte a todos los gadgets del planeta, no. Sencillamente, porque presuponen que tú les vas a «robar».

Robarles con una cámara digital, con un ordenador, con cualquier reproductor DVD, con un equipo de música, con una consola y hasta con una sandwichera eléctrica. Ellos lo llaman «el canon digital». Yo lo llamo «robo descarado a la luz del día con la connivencia de sus amigos los políticos». Hoy, 1.069.000 españoles les han dicho a ellos y sus compinches, esos que por un lado se les llena la boca con la «sociedad de la información» y por otro les hacen el caldo gordo a estos chupópteros, que el canon se lo coman de guarnición con el pollo frito de Ramoncín. Más despotrique, después del «Continued…»

Esas 1.069.000 firmas tienen un significado claro: que no se puede imponer un impuesto que no beneficia a nadie excepto a unos pocos que no valen ni el vinilo que gastan. Significa que de pagar 35 euros extra al año por 1 MByte de ADSL, nada de nada. Y de nueve euros de tasa de coleguita por una cámara para hacer mis fotos, menos. Que 140 euros por 100 discos DVD que utilizo para grabar mis imágenes, mis películas y mis datos o lo que me sale de los Wiimandos, tampoco.

Significa que hay 1.069.000 personas que no van a tragar con los 2.000 millones de euros que quieren cobrarnos a todos los carpetovetónicos. Y pocos son, seguramente porque la sociedad en general no está al tanto del tema y no sabe exactamente lo que pasa. Cualquiera que lea un poco sobre el tema podrá ver que no sólo es una tasa retrógrada, proteccionista y exclusivamente motivada porque unos pocos — que no venden discos por su falta absoluta de talento — se quieren llenar los bolsillos a costa de todos nosotros, sino que además va en contra de toda lógica legal y moral.

Personalmente, odio las consignas y los movimientos de masa, pero si nos quedamos quietos, estos nos atracan entre todos y se quedan tan panchos. El próximo paso es que la ley será debatida en el Congreso, así que habrá que mantener los ojos abiertos, a ver quién dice qué. Y luego, actuar en consecuencia, porque cualquier que se adhiera a esta ley está claro que miente más que habla y, realmente no quiere defender los intereses de los ciudadanos. Y a esos, puerta. — Jesús Díaz

Todos contra el canon [Todos contra el canon]

Autor: adelaide
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