30 años de TRON

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Algunos aún nos acordamos de cuando estrenaron en el cine “Tron”. Y nos parece increíble que hayan pasado 30 años. Tres décadas. Todo el mérito hay que reconocérselo a los visionarios de Disney que supieron apostar por un entonces desconocido Steven Lisberger (tampoco es que después haya tenido un carrerón el hombre) para que contase la historia de un programador que era desintegrado por un ordenador y después transportado al interior de la propia máquina donde vivía apasionantes aventuras en un fantástico mundo digital. Luchas con frisbis, motos de luz… y por primera vez y de forma masiva, empleo de imágenes de síntesis computerizada, que es como llamábamos hace treinta años a los efectos especiales digitales.

Ataviados con unas mallas ajustadas sobre las que unos dibujos simulando circuitería electrónica, los “programas” que se mueven por el mundo digital de “Tron” siguen siendo icónicos aunque una vez obviado el tratamiento fotográfico y sin pintar de azul fosforescente dichos “circuitos” la cosa pierde un poco.

Junto con “Juegos de guerra” esta película fue sin duda un hito generacional para los que por aquella época entendíamos como “diversión digital” pasar la tarde en los recreativos y aprender a programar sencillas rutinas con el Spectrum.

En Estados Unidos la película llegó a los cines el 9 de julio de 1982, aquí en España tuvimos que esperar un poco más, no era como ahora con los estrenos mundiales que llegan el mismo día a todo el planeta, pero aquel año todo empezó a cambiar para una generación que soñó con meterse dentro de un ordenador… y con las horas que pasan (pasamos) algunos con Internet, Facebook y demás casi se diría que lo hemos logrado.

En aquellos días lo más emocionante era un juego de Atari de 8 bits así que es comprensible el asombro generalizado ante lo que los ordenadores (ordenadores de la NASA, susurraban los que “sabían”) habían logrado crear.

Hoy día un visionado de “Tron” nos puede demostrar con demasiada evidencia que narrativamente el film tenía momento en los que el ritmo decaía, el trasfondo puede parecer demasiado naif (vaya, como muchas pelis actuales), los momentos de acción irregulares y especialmente el fondo musical demasiado desfasado. Pero se sigue disfrutando y momentos como la desintegración o la carrera de motos de luz siguen resultando emocionantes y vibrantes.

Con un estilo visual impecablemente impactante, hace un par de años la historia continuó con “TRON: legacy“, película espectacular aunque quizá dentro de 30 años se le pueda aplicar la misma crítica que acabamos de hacer de su antecesora. ─[WikipediaAmazoniTunes / IMDB]

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