El correo electrónico: otro ejemplo de (e/in)volución tecnológica

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Si la semana pasada os comentábamos cuánto había cambiado la informática basándonos en unos productos de Apple, el ejemplo que os traemos hoy tampoco se queda corto. Así, las diferencias entre el correo electrónico y el de toda la vida son siempre polémicas y en esta comparación no queda claro quien es el ganador. De esta forma, para que cada uno saque sus propias conclusiones, todos los datos se encuentran tras el salto.

Aunque los datos aquí expuestos se refieren únicamente a los Estados Unidos de América, no parece que sean muy diferentes en el resto del mundo (al menos, proporcionalmente). Así, durante el 2009 se mandaron 14,4 billones de correos electrónicos frente a 177.000 millones de cartas y paquetes postales. O lo que es lo mismo, al día se mandaron 39.600 millones de correos electrónicos frente a “solo” 485 millones de cartas. Números muy grandes, sin duda, por lo que se entenderá mejor si se dice que por cada carta enviada, se mandaron 81 e-mails. Interesante, pero más curioso aún es el hecho de que, mientras que menos de la mitad del correo tradicional es basura (concretamente, un 47%), en el correo electrónico esta cifra se eleva hasta el 81%. Es decir, que durante el 2009 se enviaron un total de 11,6 billones de correos electrónicos que eran SPAM. No se puede dudar que gracias al correo electrónico es posible contactar en segundos con el otro lado del globo, pero tampoco son bajas las posibilidades de que recibamos correo no deseado. Así pues, ¿es posible con estos datos declarar un vencedor? Parece que no, pues si esto fuera un tablero de ajedrez, sin duda habría acabado en tablas. [Pingdom via Laughing Squid] — Fco. José Cañizares.

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