¿Los primeros cyber asesinatos?

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Cualquier avance de la ciencia y la tecnología puede ser una herramienta para el bien… o un arma para el mal.

Al final un bisturí salva una vida y un cuchillo la arrebata y todo dependerá no de lo afilado del acero sino de las intenciones de la mano humana que lo sujeta. Y los ordenadores e Internet, tecnologías que a diario tanto bien proporcionan y tanta ayuda prestan también puede servir a las causas más deshonestas, como podréis comprobar con solo mirar vuestro buzón de spam lleno de ofertas sospechosas de pastillas azules (que por otra parte no necesitamos) y de emails de nuestro banco que nos pide nuestra contraseña para hacer “unas inocentes comprobaciones de rutina”.

El siguiente paso se ha dado en Italia, donde se habría atentado contra la vida de una persona a través de la incursión en los ordenadores del hospital donde estaba ingresado para cambiarle la medicación. Y tú creías que la única forma en que una máquina podría acabar con tu vida era al estilo Terminator. ¿Deseas saber más?

También hay qe reconocer, como dicen en el pueblo de mi madre, que “cuando está de Dios…” pues eso, que hay veces que no te escapas ni dando saltos.

Y es que recientemente en Italia un jefe mafioso sufrió un tiroteo y aunque parecía que no iba a tener escapatoria salió malherido pero con vida. Fue trasladado a un hospital y aunque tenía no solo la protección de la policía sino probablemente también la de alguno de sus compañeros de delincuencias quienes estaban empeñados en terminar con su vida no tuvieron que ensuciarse las manos, ni siquiera que acercarse a dicho hospital.

Fue tan sencillo como conseguir que un hacker se introdujese en el sistema informático del hospital, accediese a la ficha en la que se especificaba la medicación que debía recibir el paciente tiroteado, cambiar un par de compuestos, dósis y sustancias y esperar. Se le administró el medicamento erróneo y al cabo de pocas horas el paciente había fallecido.

No contento con eso, el hacker volvió a alterar la orden de administración del medicamento para que constase de manera correcta y así borrar sus huellas haciendo que toda la responsabilidad cayese sobre la enfermera, que quedaría como responsable de haber confundido un medicamento que sí era el que tenía recetado.

Y otro día hablamos de los GPS traicioneros. ─Antonio Rentero [DefenseTech]

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