El heredero de Samsung, condenado a cinco años de cárcel por soborno y malversación

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Lee Jae-yong y otros cuatro altos cargos de Samsung pagaron 6,4 millones de dólares para asegurarse el apoyo del gobierno.

Este viernes se ha conocido el veredicto en el caso contra el vicepresidente de Samsung, Lee Jae-yong, con resultados poco favorables para el mismo. Lee ha sido condenado a cinco años de prisión, al ser encontrado culpable de soborno y malversación.

El tribunal acusa a Lee Jae-yong, hijo del actual presidente de la compañía, Lee Kun-hee, y a otros cuatro directivos de Samsung de pagar 6,4 millones de dólares en sobornos y otros incentivos con el fin de asegurarse el apoyo de la expresidenta coreana, Park Geun-hye, en un acuerdo corporativo mediante el cual el condenado conseguía reforzar su posición en Samsung Electronics.

La maniobra se realizaba de forma encubierta, a través de una persona de confianza de Park. Entre los sobornos hay un pago de 3,2 millones de dólares realizado directamente a una de las empresas de este tercer implicado. La cantidad restante se pagaba en forma de caballos purasangre, que reunían un valor similar a la cantidad ingresada en la empresa y que fueron entregados a la hija del enlace entre Samsung y la expresidenta.

Lee, conocido como Jae-Y, también ha sido declarado culpable por ocultar activos en el extranjero. Los de soborno y malversación no han sido los únicos cargos que se le han reconocido al que era considerado como el heredero de Samsung, ya que también se le ha atribuido perjurio al no haber testificado la verdad en una audiencia parlamentaria sobre el escándalo.

El diario The New York Times recoge las declaraciones del juez encargado del caso, Kim Jon-dong, quien ha destacado cómo “la esencia de este caso es el vínculo inmoral entre la política y el dinero”. El magistrado ha criticado la actuación de los implicados, resaltando que “la gente espera que el poder de un presidente, la máxima autoridad bajo la Constitución, se use para servir a todas las personas, y que las grandes empresas actúen con responsabilidad social, a través de actividades económicas legales”.

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