DART, manos casi humanas para nuestros amigos metálicos

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“-Robot.
-¿Sí, señor?
-Escribe lo que te voy a dictar.”

Las manos robóticas que hemos visto hasta ahora podían controlar la presión hasta el punto de coger un huevo o tener fuerza suficiente para levantar una pesa, pero no las hemos visto hacer cosas que requieren soltura y agilidad, cosas realmente importantes, como pueda ser abrir una cartera para sacar los euros al pagar un pincho en el bar o inspeccionar las fosas nasales en busca de oro.

La que puedes ver tras el salto es capaz de escribir a máquina. ¿Máquinas escribiendo a máquina? ¿Y el humano aquí qué pinta?

Emular la mano humana es una de las tareas más arduas que hay, con aproximadamente 40 músculos y 23 grados de libertad. DART, creada por Shashank Priya y Nicholas Thayer, de Virginia Tech, ofrece de 19 a los 23 grados de libertad.

Es capaz, con una mano, de escribir 20 palabras por minuto a velocidad máxima. Con dos manos, se espera que llegue a 30. Su objetivo principal es ayudar a gente mayor que tiene problemas para manipular el ordenador u otras máquinas complejas.

Ahora bien, ¿para qué puede querer un robot escribir por teclado? Si consideramos que el teclado es una interfaz humano-máquina y una mano robótica es realmente una interfaz máquina-humano, ¿para qué dar el paso de máquina-humano-máquina al escribir? ¿No es más sencillo que se comunique por Wi-Fi o Bluetooth directamente?

Cuando pueda usar las teclas W-A-S-D veremos quién es más rápido, vaquero. — Javier G. Pereda [New Scientist]

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