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Tantos años de Guerra Fría y para acabar con un submarino nuclear ruso sólo necesitabas un pescador borrachín

La bahía Avachino, en Rusia, ha sido testigo de uno de esos momentos extraordinarios del mundo de la pesca en que da igual cómo lo cuentes posteriormente, nadie te va a creer nunca cuando lo cuentes.

Que los pescadores son unos exagerados al hablar de sus capturas es un lugar común que da para divertidos chistes, pero en esta ocasión se añade la circunstancia de que el pescador protagonista de la historia había bebido unos vodkas de más. En cualquier caso el resultado de una mañana de lanzar el sedal o las redes nunca habría sido tan provechoso como esta ocasión en que el resultado fue encontrarse con que la captura consistía en todo un submarino nuclear ruso. Y aún más.

¿Es un OVNI, una base secreta, la guarida del malo…? Sólo sabemos que está en Bulgaria

Buzludzha.

No, el gato no se ha puesto a pasearse sobre el teclado, esa letras casi impronunciables se corresponden con el nombre del lugar que aparece en esa foto de arriba. Y a primera vista no sabemos muy bien lo que es. Aparentemente es la base secreta que todo malo de película de espías y/o superhéroes querría tener para lanzar desde ella sus huestes con ansia de dominar el mundo. Pero también podría ser una misteriosa base oculta de los tiempos de la Guerra Fría. O de no ser porque está en Bulgaria y luce estrellas de cinco puntas y el símbolo de la hoz y el martillo sería perfecto como templo que acogiese oscuras ceremonias esotéricas nazis.

Pero parece que en realidad no es más que un monumento. Y aún hay más.

Las Fuerzas Aéreas USA rodaron una peli de desastres atómicos en plena Guerra Fría

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“El poder de la decisión”, un título que por su grandilocuencia casi parece emparentado con el célebre documental de Leni Riefenstahl “El triunfo de la voluntad“, corresponde a un documento que filmaron las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos durante la Guerra Fría, en 1956, como un drama de entrenamiento.

Nos refereimos a ese tipo de documentales que pretenden concienciar al espectador. En este caso el mensaje era muy claro, pues con el que termina la cinta: “en una guerra nuclear no vence ninguna de las partes puesto que ambas reciben un terrible daño“. Y aún hay más.

Wikileaks se pilla una guarida digna del Doctor Maligno

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Al pobre Julian Assange se le tuerce todo.

Más vale que no ponga un circo no sea que le crezcan los enanos. Todo el mundo le persigue, los Gobiernos tratan de meterlo entre rejas y total, sólo por airear unos cuantos cotilleos. Pero claro, es lo que pasa cuando aireas los trapos sucios de los poderosos. Entonces la única salida que te queda es buscar un refugio seguro donde esconder tus servidores llenos de datos confidenciales a punto de dejar de serlo. Y ningún sitio mejor que un antiguo bunker subterráneo excavado en un lecho de roca impenetrable y decorado como si estuvieras a punto de lanzar una carcajada maligna y acariciar a tu gatete. ¿Deseas saber más?