“Estamos en el punto de generar una IA tan inteligente como los humanos”

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El investigador Stuart Armstrong habla sobre los peligros de que los robots no interpreten correctamente nuestro lenguaje y asuman demasiadas tareas globales.

Suena a ciencia ficción, pero esconde un temor real. Grandes gurús del mundo científico y tecnológico, como Stephen Hawkins, Elon Musk o Steve Wozniak, han mostrado públicamente su temor ante cómo será el futuro por el poder y la inteligencia que se le está otorgando a las máquinas y robots. Pero no son los únicos. Un académico de Oxford, el Dr. Stuart Armstrong, ha advertido de que corremos el riesgo de crear supercomputadoras inteligentes que nos acaben destruyendo pese a que tengan indicaciones de no hacer daño a la gente. El experto habló sobre inteligencia artificial (IA) en un debate en Londres organizado por la firma de investigación Gartner.

Armstrong vislumbra un horizonte en el que las máquinas se van a volver tan indispensables en las vidas humanas que finalmente nos harán redundantes y tomarán el relevo, según recoge The Telegraph. Y pensándolo fríamente, algo de razón tiene, porque hoy en día somos algo esclavos de nuestros dispositivos y entramos en pánico cuando nos dejamos el smartphone en casa o estamos media hora sin comprobar las notificaciones. El futuro apocalíptico y distópico que pronostica el académico no estaría muy lejano, sino que podría llegar en las próximas décadas.

“Los seres humanos vamos a dirigir el futuro no porque seamos los más fuertes o los más rápidos, sino porque somos los más inteligentes”, explica el profesor. “Cuando las máquinas se vuelvan más inteligentes que los humanos, les estaremos entregando a ellas el volante”.

El Dr. Armstrong espera que las máquinas sean capaces de aprovechar las grandes capacidades de potencia de cálculo y a velocidades inconcebibles para el cerebro humano y con el tiempo puedan crear redes mundiales entre sí, comunicándose sin interferencia humana. Esto sería factible gracias al auge del Internet de las Cosas, donde todos los objetos comienzan a estar conectados.

Demasiadas responsabilidades

Ese será el momento en el que surgiría la Inteligencia Artificial General (IAG), en contraste con las tecnologías que llevan a cabo tareas específicas y limitadas. Esta sería capaz de hacerse cargo dela totalidad de los sistemas de transporte, las economías nacionales, los mercados financieros, los sistemas sanitarios y la distribución de productos. Y además de ocuparse de todo esto, “lo hará muy, muy rápido”, señala el experto.

Los peligros pueden provenir de cómo las máquinas interpreten el lenguaje humano, puesto que no son capaces de manejar todos nuestros matices. Y lo más complicado es que no las vemos venir, porque es difícil determinar si una máquina está desarrollando una dirección benigna o maligna. Armstrong señala que las inteligencias artificiales parecen actuar de una manera beneficiosa para la humanidad, haciéndose útiles e indispensables, como Siri o el iPhone, que responder a preguntas y realizan tareas organizativas simples, hasta que pasan a hacerse cargo de todas las funciones.

“A medida que las IA se hacen más poderosos, consideran que cualquier cosa es solucionable mediante procesos cognitivos, incluyendo enfermedades como el cáncer, la depresión y hasta el aburrimiento”, señala Armstrong, quien está convencido de que estamos a un paso de generar una IA que es tan inteligente como los humanos. Watson podría ser ese SkyNet y que ni siquiera lo sepamos. Si aún no es demasiado tarde, el profesor recomienda crear planes seguros antes de la primera inteligencia artificial peligrosa.

¿Cómo se evitaría la debacle? Algunos expertos de la industria e investigadores consideran que se debería enseñar a los superordenadores un código moral. Para el académico a los seres humanos nos cuesta mucho aprender el comportamiento ético y seríamos “muy malos modelos” para los robots. Si es así y hay poco que hacer, entonces que Asimov nos coja confesados.

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