La Microsoft Surface llega a Madrid con sabor a marketing (pero tocarla… moooola)

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La Microsoft Surface lleva algunas semanas haciendo el trabajo de fondo en España con sus primeros clientes, Telefónica, Avanade Accenture y T-Systems, pero hasta el día de hoy no ha tenido su puesta de largo ante la prensa. La ocasión la pintaban táctil, porque el motivo de la reunión no era otra que dejarnos poner las manos en la Surface, que se vende en España por 13.000 euros. Cumplimos los deseos de Microsoft y los nuestros y le pusimos las manos al atractivo bicho. Puro tacto de polímero. Puro marketing. Pero mola. Un juguetito muy chulo, aunque asuste que corra con Windows Vista Business. Algunas imágenes, el vídeo de nuestra compi Irene, mis impresiones y una nueva entrada de esa publicidad intrusiva que os gusta tanto como a mí, después del salto.

La presentación corrió a cargo de la propia María Garaña, directora de Microsoft Ibérica, ejecutiva agresiva de pro, marketiniana hasta las pestañas pero capaz de lanzarse sin miedo a cualquiera de las preguntas del respetable antes que su cohorte de ejecutivos (menos agresivos, pero ejecutivos). Pese al desliz de no saber qué es SecondLight, una presentación bastante decente. Para todas las edades, vamos. Lo mejor de la función, la pregunta de un periodista: “¿Tiene teclado?” Y eso que la Garaña había empezado su exposición, diez minutos antes, por decir que NO.

El contacto con la Surface fue bueno: breve pero intenso. Una ristra de iconos en el centro de la pantalla para abrir aplicaciones como interfaz principal y un montón de aplicaciones sencillas y simpáticas. Curioso lo de poner un móvil y que te diga sus características, o la forma de pasar fotos de móvil a móvil. Interesante que su superficie táctil admita 52 puntos de contacto simultáneos. Qué diablos, si hasta mola el salvapantallas subacuático; si lo tuviera en casa, tardaría una hora más en empezar a trabajar por las mañanas.

13.000 euros por un puñado de aplicaciones sencillas y simpáticas quizá sea pedir mucho. Pero, a juzgar por el revuelo de los presentes y sus ganas de jugar con la mesa, hay que decir que si la colocan en el centro de cualquier negocio será eso, el centro de cualquier negocio. Una labor de marketing que se hace sola. Entre los que nosotros pensamos y los que le pone Microsoft, es un dispositivo al que se le acumulan los adjetivos: atractivo, visual, táctil, cool, sofisticado, sencillo, marketiniano.

Lo único que no veo es la parte del ocio. Si le pones un puñado de videojuegos en un centro comercial, sí, vale. Pero, ¿hasta qué punto puede dar de sí en ese sentido? En la que vimos había unos pocos, del calado de los Sudokus o el Backgammon, pero quiero pensar que en este terreno todavía me da la edad para unos cuantos zombies, unos tiros en Normandía o un Empire Earth. — Rafa M. Claudín

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Autor: rmcdf